Un acusado por intentar violar a un vecino dice no recordar nada porque estaba ebrio

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

La víctima, que está procesada por acuchillar a su agresor, asegura que actuó por miedo Un testigo rechaza que existieran abusos sexuales ya que sólo presenció una pelea

18 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

A Era el día de la Fiesta de la Cerveza y la ingestión desaforada de esta bebida alcohólica le impedía recordar nada de lo que hubiera acontecido en la madrugada del 18 de diciembre de 1993. Esta fue, a grandes rasgos, la argumentación que utilizó ayer Marcial Vilar Costas en la Audiencia de Pontevedra para evitar entrar en detalles sobre el intento de violación de Javier Carballa Padín que le imputó el ministerio público. Por su parte, la víctima de los presuntos abusos sexuales, que se sentaba también en el banquillo de los acusados para responder por el apuñalamiento de su agresor, reconoció los hechos y se escudó en el miedo que sintió cuando Vilar Costas le asaltó en su propia casa de Noalla (Sanxenxo). «Me tenía zapateado y con mi mano libre cogí un cuchillo que estaba sobre la mesilla de noche. Con el susto no las conté, pero creo que le di siete puñaladas». Según su versión, a las dos de la mañana de aquel 18 de diciembre, Marcial Vilar se introdujo en la vivienda de Carballa Padín tras romper una ventana. Una vez dentro de la casa, «empezó a meterse conmigo y me tiró sobre una cama». En este punto, añadió que su agresor se colocó «encima de mí y me intentó quitar los pantalones vaqueros que llevaba, al tiempo que le decía que me iba a violar». Casco de motorista En ese preciso instante, un tercer vecino hizo acto de presencia. «Vi que una ventana estaba destrozada y en una habitación estaban peleando Marcial Vilar y Javier Carballa». A preguntas del fiscal, el testigo reconoció que se limitó a gritar al primero de los dos imputados, de una mayor envergadura, para que se detuviese: «Tenía miedo de que Marcial me agrediera si me metía en medio, porque lo conozco desde hace años y sé cual es su comportamiento». En su comparecencia, este hombre señaló que lo que más le llamó la atención es que Vilar Costas llevase puesto un casco de motorista, «cuando no había una moto en el exterior de la casa». En su opinión, y a pesar de haber declarado lo contrario en el juzgado de instrucción que llevó el caso, no presenció ninguna agresión sexual por parte de Marcial, que únicamente «tiraba por el pantalón a Javier porque trataba de escapar». A la vista de estos testimonios, el fiscal rebajó la penas solicitadas inicialmente. En el caso de Javier Carballa instó al tribunal a que le impusiera un año y tres meses y el pago de 4.000 euros de indemnización por un intento de homicidio, y para Marcial Vilar solicitó nueve meses. Dado que los procesados sufren leves retrasos mentales, dejó la posibilidad de conmutar las condenas por la sumisión a tratamiento médico ambulatorio.