Pontevedra y su comarca registran una lluvia de sucesos

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

Un indigente fue trasladado en dos ocasiones al Hospital Montecelo después de que hubiese paseado por el casco urbano con una sonda y prendiese fuego a unos papeles

05 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Pontevedra y su comarca registraron a lo largo de toda la mañana de ayer una retahíla de sucesos. A primera hora, la Policía Local recibió un aviso de que se había visto por distintos puntos del casco urbano a un hombre de edad avanzada vestido con una bata del Sergas y llevando en una mano una sonda y una bolsa para la orina. Minutos después, el anciano fue localizado y trasladado a Montecelo, centro del que, al parecer, se había fugado. Allí, según trascendió, los facultativos le retiraron la sonda y él aprovechó un descuido para poner millas de por medio. Bueno, realmente millas no fueron porque en la avenida de Montecelo prendió fuego a unos pocos papeles, lo que provocó que nuevamente fuera alertada la Policía Local. En esta ocasión fueron empleados de Inusa. Los policías identificaron al individuo, un indigente, y lo reintegraron, pese a su oposición, al hospital. El reloj marcaba las doce y pico del mediodía, y Pontevedra ya había sido escenario de una explosión de butano en una vivienda próxima a la plaza de toros y el rescate de un anciano del río Lérez. Aproximadamente media hora después de que el indigente ingresara por segunda vez en el Hospital Montecelo, la Policía Nacional cortaba la rúa Manuel Quiroga en la zona monumental. El motivo: una bolsa de basura abandonada. Los ecos de las dos deflagraciones ocurridas esa misma mañana en Redondela y Vigo levantaron suspicacias sobre el origen de la citada bolsa. Sobre las dos y media de la tarde, dos artificieros inspeccionaron el objeto sospechoso y, con toda la calma del mundo, lo depositaron en el lugar del que nunca debió salir: una papelera. Sesenta minutos antes, una ambulancia del 061 tuvo que trasladar a un joven motorista que había sufrido un accidente de circulación en la calle Pintor Laxeiro al empotrarse contra un vehículo que aparentemente estaba adelantando a un coche estacionado. Prácticamente a la misma hora, el conductor de un Seat Ibiza, L. P. I., resultaba herido leve al colisionar contra un Renault 9 que estaba estacionado en la N-550 en la parroquia de Paredes (Vilaboa).