El gas natural y las telecomunicaciones revolucionan el hogar
30 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Los constantes avances tecnológicos de las últimas dos décadas suponen, para las comunidades de propietarios, un reto a la hora de dotar a sus inmuebles de servicios modernos. En los órdenes del día de las asambleas de propietarios, con cada vez mayor frecuencia, aparecen el gas natural, la televisión por cable, la climatización, la fibra óptica y el ahorro energético. En todos estos casos, los propietarios tienen sólo que tener en cuenta las normativas de seguridad específicas de cada servicio -tuteladas por la Consellería de Industria- y las disposiciones sobre las votaciones que regula la Ley de Propiedad Horizontal. En Pontevedra y su entorno, la llegada de la canalización del gas natural ha supuesto que muchos inmuebles se hayan sumado a este servicio en el casco urbano. El número de clientes se acerca a los 5.000 y la red principal suministra también a Caldas de Reis y Vilagarcía de Arousa. El gas natural tiene como ventajas, según sus impulsores, ser una energía limpia, duradera -el sistema nunca se quedará sin combustible-. Esta aplicación también se ha traducido en la creciente demanda de unos nuevos ingenios denominados gasodomésticos, que incluye desde lavaplatos a hornos y calderas de calefacción. Sin embargo, la calefacción a gasóleo sigue manteniendo el liderazgo en los hogares. Sus defensores señalan que este combustible no requiere del pago de cuota de enganche, ni cuotas fijas mensuales, mientras que es una energía segura, económica y en constante evolución tecnológica. El cable La instalación de fibra óptica en un edificio garantiza a cada uno de sus inquilinos que, en el momento que lo estimen oportuno, podrán disfrutar de una de las mayores revoluciones tecnológicas en telecomunicaciones en el hogar. Este sistema es capaz de ofrecer servicios integrados de teléfono, televisión, Internet y datos con una calidad y velocidad muy superiores a los soportes tradicionales. El cliente sólo necesita alquilar los equipos objeto del contrato: un teléfono, decodificados y módem de cable. La Ley sobre Infraestructuras Comunes de Telecomunicaciones impone que todo nuevo edificio tenga los habitáculos y canalizaciones adecuados para la instalación de la fibra óptica. En los inmuebles anteriores a 1998, la legislación permite que las canalizaciones se coloquen en el exterior, siguiendo la ruta que determine la junta de propietarios en cada caso. Por su parte, la colocación de antenas parabólicas también está regulada por un real decreto de 1999. Sólo puede haber uno de estos aparatos por edeificio. Se elimina la proliferación tan vistosa de hace unos años, que también causaba problemas e inconvenientes a los vecinos en aquellos ejemplos cuando se empleaban elementos arquitectónicos comunes. Una vez conseguida la autorización de la junta, los solicitantes podrán ubicar estas antenas en la azotea o en el tejado. Si algún vecino desea posteriormente sumarse al disfrute de este servicio, tendrá que engancharse a la red general y pagar su propoción del coste.