Danza para la integración

María Conde maria.conde@lavoz.es

PONTEVEDRA

JOSÉ SÍO

Son personas discapacitadas, pero ello no les ha impedido convertirse en bailarines profesionales. El psicoballet de Maite León sorprendió ayer en Pontevedra

15 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Disciplina Sobre el escenario del Principal, la coreógrafa Maite León sigue con rigor y seriedad los ensayos de sus muchachos. No les pasa una. Divididos en grupos, los 49 bailarines del afamado psicoballet -exportado ya a medio mundo- ultiman con suma concentración y coordinación los pasos y movimientos que luego pondrán en escena. Se trata de un espectáculo de danza contemporánea, donde la fuerza de la expresividad corporal engancha enseguida al espectador y donde personas discapacitadas logran una integración plena. «Sobre todo hay disciplina y un gran respeto -señala León, creadora de la Fundación del Psicoballet, que insiste en no diferenciar éste de cualquier espectáculo de danza-. Hay una complicidad entre todos nosotros. Las audiciones para ingresar en las compañías son totalmente normalizadas. Y los ensayos a veces duran ocho horas». Como cualquier bailarín León es coreógrafa de ópera y zarzuela. Hace 34 años, los médicos le dijeron que su hija nunca llegaría a andar y hablar por una discapacidad. Con ella puso en práctica sus conocimientos de danza, que luego extendió a otros alumnos, hasta formar la fundación de psicoballet en la que hoy estudian 180 alumnos. Los más pequeños de la compañía tienen entre 5 y 6 años pero, en todo caso, su preparación y la de sus compañeros no se diferencia de la de cualquier bailarín. «A mí me gusta mucho hablar con ellos para sacarles todo lo que llevan dentro», añade. «Tienen que ser profesionales -comenta-. Hay una serie de cosas que nos pedimos: el aprender de ellos, que nos enseñan muchas cosas, y el factor sorpresa. Creo que en la vida es importante para todos».