A La gran variedad de actividades desarrolladas en torno al puerto de Marín se ha convertido en un incentivo para los emigrantes retornados a la hora de instalarse en esta localidad. Pero este mismo aliciente también se percibe entre el colectivo de inmigrantes tanto de los países de América del Sur como de África, un flujo migratorio desconocido en O Morrazo hasta hace apenas tres años. Las nacionalidades más representadas entre los extranjeros en Marín son los colombianos, que ocupan el primer puesto. La mayoría busca la tranquilidad social de la que carecen en su país, azotado por décadas de actividad guerrillera y crisis económica. También hay un elevado número de ghaneses. Éstos trabajan sobre todo en las actividades marítimas. Muchos estuvieron asalariados con anterioridad por compañías pesqueras marinenses y se establecieron en la villa para conseguir puestos en el Gran Sol o la flota de litoral. Su presencia ha servido para paliar la falta de personal en los barcos de Marín, con un creciente déficit de tripulantes gallegos. No se han detectado casos de racismo. Un colectivo menos numeroso lo conforman los magrebíes, sobre todo marroquíes, aunque éstos han descendido bastante tras la no renovación del convenio pesquero con el reino alauita. Muchos trabajaban en la flota gracias a este convenio y al desaparecer éste se quedaron sin empleo.