El alegre chasquido del agua

Jaime Velázquez (redac.pontevedra@lavoz.com)

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

Fluye, rebosa y salpica. Canta y susurra. El sonido y la visión del agua es lo más fascinante para los seis niños saharauis que pasan el verano en Pontevedra

30 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Esperanza A más de cuarenta grados a la sombra, sobre las tórridas arenas del Sáhara, el agua es una esperanza de vida. Por eso, los seis niños no se asombran en Pontevedra de los coches, las carreteras o la televisión, sino de ver el agua salir de los grifos y brotar de las fuentes. Para ellos no hay mayor disfrute que la playa y el mar. Zambullirse, chapotear y nadar, y al final de todo volver a la arena, secarse al sol y pensar: ¿Por qué el Sáhara no será así de fresco? Cómo ser tan feliz Sara López Arango, Juan Viana y su hija Marta, forman una de las familias pontevedresas que este año han querido acoger a un niño saharaui en su casa. Es la primera vez que participan en el proyectoVacaciones en Paz, que lleva desde 1992 alegrando el verano de miles de pequeños de entre siete y once años. Para Sara, es una experiencia muy enriquecedora. «Ves el problema del Sáhara desde otro punto de vista. Lo que más impresiona es ver que, a pesar de la dureza del entorno en el que viven, puedan ser tan alegres, cariñosos y felices», comenta. Comunicación Lo más dificil para los que llegan por primera vez es el idioma. Ese es el caso de Heimo, la niña de nueve años que vive con Sara. «Cuando llegó -bromea- sólo decía sí y no. Ahora ya hemos conseguido saber que tiene seis hermanos». La timidez del principio se va sustituyendo por la vivacidad y la alegría. La más resuelta de todas es Mariam, quizá porque es la más mayor y porque es la tercera vez que viene a la ciudad del Lérez. Con ella hablamos de juegos. Niñas con niñas Los niños con los niños y las niñas con las niñas. Así es como se juega en el Sáhara y la cosa no cambia por estar en España. Es entonces cuando uno comprende porqué Saleh está de morros. Como es el único chico, se queda sentado mientras sus cinco compañeras charlan y ríen. La diversión preferida de las niñas en el desierto africano es jugar a las muñecas. Sea el juego que sea, la cuestión es que sea en grupo, cuantos más mejor. Otra cosa que les gusta mucho es el escondite, saltar a la comba, y hacer música golpeando las palmas y cantando. Por los movimientos que hacen para explicarlo, el juego debe ser algo parecido al clásico Tóma tomate tómalo. Lo que se demuestra es que los chavales se divierten de forma muy similar a los españoles. Nada de política Los seis niños saharauis y sus familias españolas fueron recibidos ayer en el Ayuntamiento por el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores. Ajenos a las resoluciones de la Naciones Unidas y las propuestas de Estados Unidos, sin un solo mensaje de protesta o denuncia, Saleh, Heimo, Tabibba, Yaguta, Mariam y Daba, son la mejor muestra de que el conflicto, a pesar de los años, no ha conseguido arrancarles la sonrisa.