: BOCATA GIGANTE. Mira que son aficionados a la cocina en grandes dimensiones de Marín. Un año nos sorprenden con una empanada gigante, luego chorizada... y ahora bocata ¡de trescientos metros de largo! La supermerienda de pa amb tomaca (con aceite de oliva virgen extra, pan gallego artesano, tomate y jamón serrano de primera calidad) fue la paciente obra de doce panaderos de la villa y su presentación de lujo tuvo lugar ayer por la tarde en la Alameda. El macrobocadillo llevaba nada menos que 450 kilos de pan, según explicó uno de los panaderos, Edelmiro Sánchez , y fue elaborado uniendo 300 barras de un metro. «Llevamos desde la mañana preparando el pan, ahora lo rellenaremos para luego tostarlo y repartir las raciones calentitas», señaló. Como suele suceder en estos casos, el público se agolpaba junto a las mesas atraído por el olorcillo mucho antes de que los cocineros hubiesen rematado su tarea. La comilona cardiosaludable y popular tenía en esta ocasión fines benéficos. En total, la organización tenía previsto cinco mil raciones de bocadillo, al precio de un euro cada una, y la recaudación se donará a Cáritas Parroquial de Marín. : JUEGOS EN LA PLAYA. Donde no puede faltar el bocata es en la playa. Aunque no fue precisamente en la playa, sino en la explanada de Baltar, en Portonovo, donde veraneantes y vecinos pudieron disfrutar también ayer de las múltiples atracciones de Moviplaya, un programa de ocio que recorre estos días las costas gallegas de la mano de la firma Movistar. De todas las propuestas (aerobic, hinchables, etcétera etcétera), me quedo sin duda con el peculiar karaoke con el que el visitante, en vez de emular a cualquier artista, se ponía en la piel de Luis Moya al volante. ¿Se acuerdan de aquel «¡Trata de arrancarlo, por Dios!»? Sin duda, frase para el recuerdo. También hubiera merecido la pena el futbolín humano, pero no se llegó a montar.