La orden de cierre de cuatro locales de movida, a la que se sumó la actuación de la Guardia Civil para hacer cumplir el horario, acentúan una crisis que la hostelería de Lalín padece desde hace más de un año y que se traduce en un descenso progresivo de la clientela y en una casi nula actividad las noches de los viernes y domingos. Este sábado y a sabiendas de que los cuatro locales estarían cerrados, muchos jóvenes se desplazaron a Carballiño, A Estrada, Melide y Santiago fundamentalmente. La directiva de la Asociación de Hostelería teme que, tras lo ocurrido este sábado, la situación se agrave los próximos fines de semana. Es más, afirma que la movida lalinense, que atraía a jóvenes no sólo de Deza sino ciudades como Santiago y Pontevedra, acabe desapareciendo. La AHL ya ha comenzado a tomar medidas. Pedirá al Concello más flexibilidad y a los hosteleros, que cumplan la ley y colaboren en la programación de actividades. Mañana, la directiva se reunirá con el alcalde y el miércoles, con los socios. Y es que a los problemas de las licencias y el exceso de ruido se suma la desunión del sector y la falta de profesionalidad, que según la directiva del colectivo es preciso cortar de raíz.