MARÍA CONDE OBITUARIO
11 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.En el prólogo del libro que habla sobre su colección de platería, Gonzalo Fernández de la Mora explica las razones que le llevaron a donar este valiosísimo legado al Museo de Pontevedra. El carácter didáctico del Museo Provincial, su combinación de colecciones autóctonas y foráneas, de piezas diversas y de diversa procedencia, hizo que se decantara por el edificio de Casto Monteagudo en detrimento de otras importantes salas. Comenta el director del Museo, Carlos Valle, que Fernández de la Mora vivió con entusiasmo la creación de la sala que alberga las 650 piezas de la colección -gestada durante cincuenta años de viajes como diplomático- y estaba muy orgulloso del resultado, tanto que a amigos, contertulios y conocidos les recomendaba siempre la visita al museo pontevedrés. Hijo adoptivo de las localidades de Pontevedra y Poio (aunque nació en Barcelona, pasaba sus vacaciones en su casa materna, junto a la hospedería del Monasterio), no será sólo por esta donación por la que al diplomático y ex-ministro Fernández de la Mora sea recordado en la ciudad -al margen de aquella primera piedra del puente de Rande que colocó en 1973-. Hace cuatro años protagonizó uno de los pregones más controvertidos que se recuerdan en las fiestas de la Peregrina. Las alusiones a la «gesta» de la colonización española, a la necesidad de que invitados ilustres se pasearan por las fiestas de agosto (hasta entonces, sólo un «jefe de Estado» había asistido) o a la «relajación de la moral» alimentaron las críticas de quienes habían puesto el grito en el cielo con su designación.