La limpieza de la ensenada de O Grove ha puesto en evidencia la cantidad de residuos que acumula el mar Seis bateas, 29 flotadores, 30 montones de cuerdas... esto y mucho más se acaba de retirar de la ensenada de O Grove. Esta operación de limpieza ha puesto en evidencia que las rías están convirtiendo en verdaderos basureros. Algo en lo que tienen mucha responsabilidad los marineros que siguen viendo el mar como un inmenso vertedero que se lo traga todo. En la práctica no ocurre así y esto provoca un progresivo deterioro del medio y un peligro para el tráfico marítimo. Ante la falta de servicios eficaces de recogida, la administración trata de paliar el problema con limpiezas como la de O Grove.
13 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.B. COSTA VILAGARCÍA Al final había mucha más basura de lo que se esperaba. Así lo constató la empresa contratada por la Consellería de Pesca e Asuntos Mariños para llevar a cabo la limpieza de la ensenada de O Grove. Una operación que se prolongó durante varias semanas y que tuvo un coste de casi 120.200 euros (20,00 millones de pesetas). Fue una tarea compleja dada la envergadura de algunos de los materiales retirados. El catamarán Serén se desplazó a la ensenada y una vez trasladados los residuos a tierra fueron transportados en grandes trailers hasta una finca de la empresa, a la espera de ser quemados o llevados a las chatarrerías. El litoral de O Grove, como en otros puntos de las rías gallegas, se ha convertido en un «cementerio de bateas» que constituyen, además de una agresión ambiental, un peligro para el tráfico marítimo. De hecho, en este caso fue la colisión de un barco lo que hizo saltar la voz de alarma para que la Xunta se decidiese a limpiar la zona. Bateas, lastres y otros restos Allí se encontró un poco de todo: seis bateas enteras, diez muertos (lastres) de bateas y otros diez de amarre, siete flotadores de acero y 22 de madera, 16 vigas de batea, 30 montones de cuerdas con bolsas de concha de ostra y numerosos restos de barcos y artes de pesca. A ello hay que sumar los lodos y basura recogidos del fondo marino con un rastro, equivalentes a ocho camiones. La ensenada de O Grove ha quedado limpia y ahora dependerá de la voluntad de los marineros y bateeiros, que cada vez están más concienciados en este sentido, que se mantenga en este estado.