El colectivo se queja de ser uno de los pocos sectores que no recibió ayudas de la administración Hasta un millón de pesetas (6.010,12 euros) han invertido hosteleros de Pontevedra y su comarca para adecuar sus instalaciones a la moneda europea. Carlos Rodríguez, presidente de la Federación Provincial de Hostelería, criticó que estas cantidades tuvieran que ser abonadas en su totalidad por los empresarios: «Hemos sido de los pocos sectores que han quedado fuera de cualquier tipo de subvención». Por otro lado, Turismo constató este año un descenso en el número de denuncias y en las actas de infracción, una circunstancia que obedece, según Carlos Rodríguez, a una mayor profesionalización en este sector.
28 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El 1 de enero entra en vigor el euro y los hosteleros serán los primeros en hacer negocios con la nueva moneda. «La noche de fin de año -indicó el presidente de la Federación Provincial de Hostelería- ya de por sí muy ajetreada, va ser doblemente complicada porque vamos a ser los primeros en tratar con las dos monedas, peseta y euro, simultáneamente». Ante esta situación, los hosteleros se quejan de ser uno de los pocos sectores que no han recibido subvenciones. «Tuvimos que hacer inversiones muy importantes para adaptar nuestras máquinas y ordenadores a la nueva moneda, y todo por nuestra cuenta». El reembolso de estos profesionales va de los cerca de 1.202 euros (199.996 pesetas) que tuvieron que abonar de media los pequeños negocios, hasta los más de 6.010 euros (999.980 pesetas) que pudo llegar a invertir un restaurante con cafetería. La Consellería de Turismo, por otro lado, constató este año un descenso las denuncias y actas de infracción. A falta de los datos globales, en el tercer trimestre se contabilizaron 182 denuncias y 11 actas de infracción, mientras que durante el mismo periodo del 2000 se interpusieron 231 denuncias. En la comarca, esta disminución obedece, según Carlos Rodríguez, a la profesionalización y a que «se le está dando una mayor formación a los empresarios del sector. Además, poco a poco, se está regularizando todo lo relativo a las actividades nocturnas». Asimismo, en los últimos años se ha asistido a un cambio de mentalidad en el sector. «Hubo un cambio generacional y se están imponiendo otros criterios. Antes el hostelero era una persona demasiado sacrificada que echaba muchas horas en su negocio. Ahora se marcan unos criterios más razonables, más del momento que le toca vivir y se acoge más a la legislación». En este sentido, el presidente de los hosteleros puntualizó que «ciertas costumbres y actitudes están desapareciendo, como era no tener la carta sellada o incrementar los precios en determinadas épocas del año. A veces se trataba de una simple desinformación del propio empresario». Por su parte, José Luis Prieto, presidente del CIT, se mostró más comedido indicando que «no creo que hayamos cambiado tanto». Asimismo, se mostró un tanto crítico al manifestar que «con el precio que están ofertando algunos hoteles poco se puede mejorar el servicio». En cuanto al futuro, Carlos Rodríguez aseguró que «este tipo de denuncias se irán reduciendo, ya que si engañamos a nuestros clientes, poco vamos a sacar de ellos».