Las salas que no resistieron

MARÍA CONDE PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

El Principal, el Circo-Teatro, el Petit-Palais, el Ideal Cinema o el Cine Estribela asentaron la programación cinematográfica en Pontevedra El reciente cierre del cine Gónviz está en consonancia con el declive y desaparición de las grandes salas en todo el país, azuzadas por el empuje de los multicines. Símbolo de la modernidad hace sólo 30 años, finalmente el Gónviz ha caído como antes lo hicieron el histórico Malvar, el Coliseum y las salas de principios del siglo XX, como el Circo Teatro, el Petit Palais, el Ideal Cinema o el Cine Estribela. Aunque fue el Teatro Principal la primera sala estable que funcionó para exhibición en la ciudad del Lérez. Precisamente, en este espacio fue donde se realizó en el año 1899 la presentación del cinematógrafo Lumiére.

27 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Aunque la presentación del cinematógrafo fue en el Principal, las primeras sesiones de cine que se vieron en Pontevedra fueron al aire libre o, más bien, en los pabellones que se instalaban en la Praza da Ferrería o la Alameda. El primer pase fue en A Ferrería (antes Plaza de la Constitución) en enero de 1899 e incluyó, según cuenta Carlos Aurelio López Piñeiro en su libro A implantación do cine en Pontevedra escenas sobre la Exposición de Génova de 1896, costumbres africanas o la cabalgata en París en honor al archiduque Ernesto de Renedo. El éxito alcanzado obligó a repetir y así, en 1901 se abrió el pabellón de la Alameda durante las fiestas de la Peregrina. Posteriormente, en 1904 se instaló otro en la Plaza de San José, en unos bajos donde luego se habilitaría el Café Moderno. Pero la primera sala «estable» fue el Principal, la preferida, según López Piñeiro «da boa sociedade, debido a que nela se respectaba unha tradición clasista segundo a cal butacas e plateas estaban destinadas en exclusiva ós señoritos». Los cuadros que se exhibieron en la presentación del cinematógrafo en 1899 fueron, entre otros, Campos Elíseos, Juego de la baraja, Borrasca en el mar, Jardinero sorprendido y Coraceros franceses. No obstante, no fue hasta nueve años más tarde en que se asentó medianamente la programación cinematográfica, eso sí, con algún periodista reclamando vigilancia policial «para impedir las molestias de los fumadores y las impertinencias de los graciosos señoritos o niños góticos». Tras algunos años sin actividad, el Teatro fue arrendado por Isaac Fraga en 1916. Fue en ese año en que se proyectó la primera película rodada en Pontevedra, Miss Ledya, en la que incluso aparecía Castelao. El Principal fue también el escenario de la llegada del cine sonoro a Pontevedra, con la película La muchacha de la calle en 1930. Pero el teatro no fue ni mucho menos la única sala donde se proyectó cine en los primeros años del siglo XX. Estaba también el Circo-Teatro, en lo que hoy son los jardines de las Palmeras, que funcionó entre 1902 y 1924. Se trataba de un gran pabellón de madera de 700 metros cuadrados en el que cabían toda clase de espectáculos. La primera proyección del cinematógrafo fue en 1902, aunque el local también sirvió como teatro -desfilaron compañías como la de María Guerrero- o púlpito para políticos como Pablo Iglesias o Lerroux. En 1922 se comenzó a hablar de su traslado a Santiago por su propietario, Isaac Fraga, y en 1924, el Concello ordenó demolerlo para dejar paso al parque infantil. Otra sala de cine y varietés fue el Petit-Palais, instalado en un pabellón que fue derruido en 1926 para abrir la calle que hoy es Gutiérrez Mellado. Abrió en 1911 y cerró dos años más tarde, según Piñeiro, «polo peso dos propietarios do Circo e empresarios do Principal nas esferas do poder». Dos cafés, el Moderno y el Méndez Núñez también probaron suerte. El primero, en los mismos bajos de San José, fue el que estrenó la película de la Bella Otero El otoño del amor en 1919. El segundo, en los Soportales de la Herrería, era refugio de melómanos hasta que su propietario decidió en 1913 realizar sesiones de cinematógrafo.