¿Qué pasó con el Vimer?

CRISTINA BARRAL Corresponsal CALDAS DE REIS.

PONTEVEDRA

GURE ARANA

Las participantes citan la falta de demanda y de promoción como causas del estancamiento del proyecto La denominada iniciativa Vimer, Vacaciones infantiles en el medio rural, no se llegó a poner en marcha en la comarca de Caldas. Algunas de las diez mujeres seleccionadas para participar en este proyecto no ocultan su decepción por la situación actual, y las más pesimistas dan por perdida la oportunidad, anunciada para el verano de 2000, de iniciar las estancias. Desde la Asociación para o Desenvolvemento Rural dos Vales do Ulla e Umia (ADR) se tiene claro el porqué del fracaso. «Fue una iniciativa que quedó a medias. La formación fue larga y el remate del Ceres no permitió la promoción que necesitaba», dice su coordinadora.

20 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Diez mujeres de la comarca de Caldas integran la Asociación Vimer do Ulla-Umia, un colectivo que presidente Yolanda Paz y que se constituyó precisamente para gestionar el proyecto. Esta joven de Cuntis define como «parada» la situación de la iniciativa. No obstante, sostiene que todavía «hai tempo» para impulsarla. Beatriz Luque, tesorera, y María del Carmen Guimarey, Maíta, secretaria, tampoco pierden la esperanza. Ambas coinciden al señalar la ilusión de todas las participantes por una idea «muy buena» y a la vez «bonita». No obstante, reconocen que el paso del tiempo y la falta de contacto diario entre las mujeres hacen que algunas se sientan decepcionadas. «En mi caso, que tengo hijos mayores y soy ama de casa, me motivaba mucho la idea -subraya Maíta-. Entonces no tenía ningún nieto. El grupo estaba muy unido. Quizá faltó el sentarse a tomar un café y tomar la decisión de tirar para adelante, pero en cualquier momento se puede retomar». Mari Luz Domínguez es una de las participantes más críticas. «Estoy muy decepcionada, aunque no arrepentida. No nos íbamos a lucrar pero en mi caso tuve que buscar otro trabajo». Esta mujer de Caldas recuerda que en su día les dijeron desde la ADR que no había niños suficientes para poner el Vimer en marcha. «No sé si había o no había niños, pero a lo mejor se pudo empezar con la poca promoción que se hizo para ver qué pasaba», comenta. Carmen Cajide, coordinadora de la ADR, apunta que se llegaron a recibir varias llamadas, de distintos sitios de España e incluso una de Estados Unidos, interesándose por el proyecto. Sin embargo, la inexistencia de una demanda segura y, sobre todo, la falta de la promoción necesaria desaconsejaron dar de alta a la asociación como empresa en la Seguridad Social. «El Vimer no tiene la estructura para ofrecer un servicio de calidad porque la iniciativa quedó a medias -matiza la coordinadora-. El proceso de formación fue muy extenso y un proyecto de estas características necesita una promoción fuerte, que no se pudo hacer por falta de presupuesto».