El nuevo Plan General de Pontevedra abrirá un periodo de construcciones distintas y menos amazacotadas en las que los huecos verdes jugarán un papel fundamental. Este nuevo urbanismo viene impuesto en gran medida por las disposiciones de la Xunta. Un ejemplo que circula en ámbitos municipales puede ilustrar la nueva época: muchas parcelas de 5.000 metros cuadrados sólo permitirán edificar bajo y tres plantas en 900 metros cuadrados. Cifras como éstas son consideradas incluso excesivas en dichos círculos, al entender que el minifundio propio de las Rías Baixas hace difícil reunir parcelas de gran extensión por la falta de acuerdo entre propietarios. Esta falta de acuerdo provocó ya el lento desarrollo de algunas unidades de actuación, como pudo ser el caso de la número 18, entre Eduardo Pondal, Joaquín Costa y el anillo de A Eiriña.