El IES de Ponte Caldelas elabora un programa didáctico sobre la ruta del vino de Ribadavia a Pontevedra «Arrieros somos y en el camino nos encontraremos...», pero para un buen fin. Docentes del IES de Ponte Caldelas han propiciado una xuntanza de los últimos arrieros de la zona, que hacían la ruta desde Ribadavia a Pontevedra para abastecer de vino y otras mercancías a los vecinos de lugares y parroquias de la comarca. El encuentro se enmarca en el proyecto que profesores del centro realizan sobre la citada ruta del vino. Un anterior trabajo sobre el tema ya fue premiado por la Unión Europea.
17 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Emilio Aballe, de 67 años, José Domínguez y Regina González, ambos de 84, protagonizaron un ameno encuentro con varios profesores del instituto. Precisamente esta última era la única mujer que hacía la ruta del vino, aunque en carromato y no en mulas, como sus compañeros. Decidió convertirse en arrieira en 1939, tras la muerte de su marido, que tenía esta ocupación, «pero tiven o apoio de tódolos demáis arrieiros, que me respetaban». Los tres abandonaron esta ocupación en los años 50. Hasta entonces, todas las semanas de forma continua realizaban el trayecto entre Ribadavia y Pontevedra y viceversa para transportar vino y sal. Para ello empleaban al menos cinco mulas, que soportaban un pelello de vino a cada lado -de aproximadamente 30 litros-. José Domínguez recuerda que los animales «ya se sabían el camino». «Yo le decía: ¡al ribeiro!, y ellas ya conocían la ruta, incluso alguna vez fui durmiendo...», comentó. La mercancía era distribuida esencialmente en ferias y bodegas con ayuda de los corredores, una especie de intermediarios que se llevaban un tanto por ciento con la venta. «Ha sido muy emotivo -señala una de las profesoras, Eugenia- que hayan compartido sus experiencias con nosotros». Experiencias que constarán en el trabajo que elaboran estos docentes sobre la ruta del vino.