La obtención de permisos será el principal obstáculo para realizar la prueba del ADN a los restos de Colón, según advirtió Philipot. A este respecto, no debe perderse de vista que a la polémica sobre el origen de Colón -pontevedrés, genovés, mallorquín, entre otras procedencias- se une la larga disputa entre Santo Domingo y Sevilla sobre el lugar donde están enterrados los restos del protagonista de la mayor aventura naval de la historia y a una serie de intereses intelectuales e históricos. El conferenciante señaló que, «si se atreve» la Xunta, será posible «reivindicar de una vez por todas la galleguidad del Almirante». «Hay tantos indicios -dijo- y tan importantes que creo que es hora de tenerlos en cuenta y arriesgarnos». «Nunca sería -añadió- hacer el ridículo: si se demuestra que los restos de Colón no son de la misma familia que los Sotomayor no pasaría nada, pero se habrá aclarado un punto importante de nuestra historia, de la que tantos se han preocupado, a partir de García de la Riega y de Casto Sampedro, que fue el iniciador de la tesis, y de muchos otros que le sucedieron».