BAUTISTA ÁLVAREZ
01 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Siempre de traje, siempre de corbata, Bautista Álvarez por encima casi de sus ideales encarna la solemnidad y una seriedad tal en el discurso que parece rayar el enfado, postura por otra parte extendida entre no pocos cuadros del Bloque. Pero hasta en esos enfados, en esa solemnidad el líder de la Unión do Povo Galego también se ha autosuministrado grandes dosis de moderación. Qué fue antes, los votos o la moderación. Cuestión a resolver como la del huevo, pero que ha dejado un trazado claro en la carrera política de Álvarez Domínguez, iniciada en la lucha contra la dictadura y jalonada en la historia de la autonomía desde su sonora negativa a acatar la Constitución en el 81 hasta acabar en los últimos cuatro años como vicepresidente del Parlamento gallego. Él es quizá una de las mayores muestras de autoimpuesta moderación, falsa y electoralista estrategia según sus adversarios, pero que ha llevado al líder de los nacionalistas marxistas a asegurar que en favor del BNG estaría dispuesto a inmolar a su UPG. Bautista Álvarez quiere tocar poder, como los demás históricos del Bloque. Él tiene los trajes y la solemnidad y ahora moderación.