Lo que se lleva ahora es el vapor

CARMEN G. DE BURGOS Corresponsal POIO.

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

El plato estrella de la novena Festa do Mexilón de Combarro fue el que menos aderezos requiere A pesar de la creencia popular de que el número de ingredientes de un plato es directamente proporcional a su calidad, esta norma es aplicable a las pizzas y a pocos manjares más. En realidad, la materia prima es lo que realmente cuenta a la hora de saborear un menú, máxime si éste es el mejillón. Así lo demostraron las más de mil personas que ayer se pasaron por Combarro para degustar las cuatro modalidades diferentes en las que se servía este molusco con motivo de la novena Festa do Mexilón de la villa. Para los «rebeldes» y disidentes, la empanada de atún fue el plato alternativo.

15 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Pocos opositores se acercaron, sin embargo, a la localidad de Poio durante el día de ayer a juzgar por la cantidad de raciones que se sirvieron, principalmente por la mañana. El presidente del Ateneo Corredoira -colectivo organizador del evento culinario-, Juan Manuel Pérez, destacó, en este sentido, que esta edición batió el récord de recaudación «matutina» de la historia de la fiesta, con más de doscientas mil pesetas. Igual de sorprendidos quedaron los promotores de la celebración gastronómica al comprobar que el plato más demandado de este año fue el mejillón al vapor. Sorprendidos y encantados, claro, ya que esta forma de servir el molusco resulta, con mucho, la más sencilla de preparar. Picante Los asistentes a las últimas ediciones de la fiesta habían mentalizado a los organizadores de que los cocineros encargados del evento -veinte personas en total- tendrían que concentrar la mayor parte de sus fuerzas en elaborar cuidadosamente cientos de raciones de mejillón ó tigre. Y es que tanto a los turistas como a los vecinos de Combarro parecen gustarle las emociones fuertes y las salsas picantes. La empanada a base de molusco y el mejillón a la vinagreta completaban un cartel que no bastaba con admirar simplemente. Estas modalidades culinarias son, precisamente, las que elevaban el número de cocineros necesarios para preparar los mil quinientos kilos de manjar marino que se degustarían más tarde. Los «rebeldes gastronómicos» -aquellos que, por llevar la contraria, hasta en la Festa do Mexilón optan por probar otros platos- tenían a su disposición diez empanadas de atún, cien barras de pan y, para ayudar a digerirlo todo, 240 litros de ribeiro blanco. Mal tiempo El tiempo -el malo- acompañó a los comensales, que optaron por abandonar la playa por un día y disfrutar de los otros placeres naturales que ofrece el mar, que no todo va a ser refrescarse de un «sol de justicia» cada media hora. Así, a pesar de que la mañana empezó «aguadita», los vecinos y visitantes de Combarro encontraron rápidamente la manera de ponerse a salvo de la lluvia dentro de la sede del Ateneo Corredoira, para más tarde poder disfrutar bajo el cielo raso de un buen plato de mejillón. Si estaba solo o acompañado, era lo de menos.