El baile del farolillo

La Voz

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

PLAZA DA FERRERÍA

15 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

BAILE EN LA GRANJA DE BRIZ. El Ateneo Santa Cecilia de Marín rescató hace unos años el popular «baile del farolillo» para convertirlo en una de las citas del verano en esta localidad ¿Qué de qué hablamos? Cada pareja baila portando un farol con una vela. Si ésta se apaga, deben abandonar la pista y, así, ganan aquellos que mantienen más tiempo encendida la velita. Más de un centenar de parejas se dieron ayer cita en la Granja de Briz para practicar esta curiosa danza, después de darse una buena cena bajo una carpa en esta emblemática finca marinense. A saber, lubina marinada, salpicón de marisco, empanada, delicias de camarón, escalopines a la pimienta, setas rebozadas y tarta, con vinos Ribeiro y Rioja. Seguro que a más de uno el baile le vino de perlas para digerirlo todo. LOS GANADORES ABSOLUTOS fueron Agustín Bernárdez y Antonia Pérez. Pero ¿a qué no saben quién quedó en el segundo puesto? Ni más ni menos que el ex-alcalde popular Augusto Casal Sánchez, junto a su señora Carmen Santiago. Me dicen que es un habitual de estos saraos, algo que le viene de su etapa como presidente del Liceo Casino de Marín. Lo suyo tiene más mérito, porque además tenía el hándicap de sujetar el farolillo con una mano enyesada. Por cierto que por allí se dejó caer también el actual alcalde, Antonio Santiago, y varios concejales del grupo de gobierno, como Alfonso Blanco Epifanio y Xosé Manuel Portela y la edil del PP María Ramallo. No sé por qué me los imagino con el Yo quiero bailar en la cabeza. El evento estaba organizado por el Liceo, el Club de Mar de Aguete, el Ateneo y la Asociación de Amas de Casa de Marín, cuya presidenta, Otilia Novegil, casualmente fue la ganadora de la edición del pasado año. ¿A quién le tocará el próximo farolillo? MARATÓN. Cambiamos de deporte. La lluvia deslució ayer la celebración del maratón popular Santa María en la Alameda pero, a pesar del mal tiempo, centenares de pontevedreses se decidieron a vestir de corto y darse unas carreritas por Montero Ríos ¡Eso es afición! Aquí no hablamos de ningún «farolillo rojo». Lo importante es participar.