La Peregrina se despide con pitos

M. CONDE / M. ESCAURIAZA PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

RAMON LEIRO

Eugenio de Mora salvó una tediosa corrida seguida por Mariano Rajoy y Cayetano Martínez de Irujo Almohadillas, pitos y tremenda gresca para despedir la feria de la Peregrina. Sólo el toledano Eugenio de Mora puso un poco de su parte para salvar una tarde de auténtico tedio. Joselito pinchó matando y Francisco Rivera se acobardó en su primer toro y en el segundo se encontró un manso insufrible. Cayetano Martínez de Irujo tuvo que ver cómo su cuñado dejó el coso con una de las broncas más fuertes que se recuerdan en la generosa plaza pontevedresa. ¡Menos mal que Mariano Rajoy se llevó un buen puro!

12 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

De la corrida casi mejor ni hablar. Las reses de las ganaderías de Martín Arranz, Miguel Arroyo -de Joselito- y Hermanos Lozano, que sustituyeron en el cartel a la divisa de Victoriano del Río, deslucieron la última de feria. José Miguel Arroyo, Joselito comenzó con buen pie con un toreo a la verónica y varios molinetes con la muleta. Pero falló al matar, sobre todo en su segundo astado, del que necesitó cinco intentos y un descabello. Cabreo del respetable. Francisco Rivera colmó el vaso. Toreó con miedo su primero, sin arriesgar, después de que un pitonazo le rajara el capote. El segundo, bochorno. «Ni un muletazo», se quejaba el tendido, que también reconocía que en el ruedo más que un toro había «una vaca lechera». Eugenio de Mora se lo curró más. Su reaparición aún con la mano derecha vendada no culminó sin embargo con la salida a hombros que intentó. Una oreja y la única ovación de la tarde. El tendido, más animado. Terelu, Rudí, Sainz, Fernández Tapias y Nuria Fernández repitieron. Rajoy y Cayetano Martínez de Irujo se estrenaron.