El ascenso se prepara en Mirallos

La Voz

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

PRAZA DA FERRERÍA

18 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

UN EQUIPO TRASPLANTADO. «Vaia, se estes empezan a liga con xeito, han chegar ben arriba», comenta un señor con gorra de cuadros escoceses en uno de los fondos del campo de Mirallos, en Moraña. Hace unos minutos ha empezado el primer entrenamiento de la pretemporada del Pontevedra CF, que se ha venido aquí porque Pasarón, su campo habitual en la capital, está recién plantado. Sobre la hierba morañesa 26 futbolistas con su cuerpo técnico acaban de dar los primeros tajos para abrir la senda hacia el ascenso. ALEGRÍA MATINAL. «Bueno, cómo madruga la prensa», bromea con los periodistas el preparador físico, Sergio Martín, que transporta hacia el centro del terreno un juego de conos de colores. El nuevo masajista, el guipuzcoano Ignacio Aranguren, comenta cómo ha quedado el grupo de Segunda B del Pontevedra con el director general, Rafael Hernanz Angulo, que ha querido estar presente en el debut sobre el césped del primer proyecto deportivo que gestiona. «Aurrerá es justo al lado de Vitoria, y Amurrio, tirando hacia Bilbao», explica Aranguren con conocimiento de causa. En el césped, tras las primeras carreras, algún granate bufa entre risas: «¡Cinco minutos y ya no puedo conmigo!». A LAS ÓRDENES DE RAÚL. Raúl González es un buen capataz: explica lo que quiere con precisión, escogiendo cada palabra y hablando con energía, corrige, reclama, insiste, pide a los jugadores que se autoevalúen. «Llevamos mucho tiempo sin tocar el balón, y se pierde coordinación», dice, mientras ordena una primera sesión de ejercicios con la pelota: controles en el aire, toques de cabeza y pases al compañero, que está a ocho metros de distancia. Observar cómo dominan el balón jugadores como Melo, Estevan o Luismi es un lujo para la vista. Otros, aunque por su demarcación necesitan menos control de la pelota, salen del paso con solvencia. Alguno incluso sorprende, como el portero Bernardo Martín Ragg: «¡Qué bien la toca de cabeza!», exclama un periodista que observa el entrenamiento. La corpulencia de Sierra, la habilidad de Diego Castro y la pegada de Manu también suscitan comentarios en la despoblada grada de Mirallos. «REGATEO» POR LA BANDA. A Hernanz Angulo le ha gustado el campo. Mientras los futbolistas se estiran y se retuercen, él negocia con el encargado de las instalaciones lo que se ha de pagar por cada sesión. «Van escoller para entrenar xusto o pedazo de herba nova; cando o levanten, a ver onde van xogar», comenta el cuidador. Los jugadores se visten ahora petos de colores para jugar un partidillo. «¡Quiero un equipo ganador!», advierte González. Al fondo del campo, encaramado a un pino, un niño observa el entrenamiento y hace gestos a su amigo, que está en el otro extremo del estadio, junto a la puerta. Un fotógrafo le pregunta a éste último si no le gustaría jugar con el Pontevedra. «Hoxe non me deixan», contesta él.