La Xunta emitió un informe favorable que permitirá al Concello aprobar en julio el documento urbanístico definitivo El concejal de Urbanismo de Poio, Emiliano Quintillán, no podía ayer ocultar su satisfacción. Y no es para menos, ya que tras un proceso que ha durado cerca de catorce años, el casco histórico de Combarro ya puede «casi ver» el plan especial, el documento urbanístico que permitirá a todos los vecinos beneficiarse de ayudas económicas que ascienden a 626 millones. Las subvenciones que otorgarán las diversas administraciones permitirán a los habitantes de la localidad rehabilitar sus viviendas para «mellorar a sua calidade de vida», según explicó ayer Quintillán. «Agora nos toca a nós rematar o proceso burocrático», dijo.
20 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El siguiente paso que seguirá el plan especial del casco histórico de Combarro será su dictaminación favorable en la próxima comisión de Urbanismo que celebre la corporación municipal. Su aprobación definitiva en el pleno del Concello -que está prevista para finales de julio- supondrá el empuje final de la iniciativa, que quedará lista para ser incluida en los presupuestos autonómicos del 2002. Será el Parlamento Galego quien determine entonces la distribución de las subvecniones a aportar para la rehabilitación tanto de los espacios públicos como rpivados de Combarro. El presuspuesto total para su regeneración asciende a 626 millones de pesetas, de los que 493 provendrán de dotaciones aportadas por las diversas administraciones públicas, y los 133 millones restantes procederán de los fondos de los particulares. El concejal de Urbanismo de Poio estima que el reparto de las atribuciones monetarias al proyecto podría quedar establecido en un sesenta por ciento de dinero público y una cuarenta del privado. El proceso de redacción del plan especial del conjunto de interés histórico artístico de Combarro comenzó en 1988, pero estuvo paralizado durante cerca de cuatro años -de 1992 a 1996- a causa de una iniciativa que promovió la anterior corporación y que no obtuvo el visto bueno de la Xunta.