El paisaje en la franja litoral sigue deteriorándose por falta de controles efectivos y de iniciativas para poner coto a la situación
02 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El paisaje en los entornos de las playas sigue deteriorándose de día en día por falta de controles efectivos, tanto por las autoridades locales como de Costas y de la Xunta. Uno de los principales componentes de este deterioro es, sin duda alguna, la trama de cables que se está tejiendo en torno al litoral y que no para de crecer. Las obras de urbanización raramente son aprovechadas para enterrar parte del cableado. Un ejemplo puede encontrarse en la zona de Portomaior-Agrelo en Bueu. Aquí se han construido recientemente aceras hasta la playa y a nadie se le ha ocurrido enterrar los cables. El binomio postes-cables afecta ya a gran parte de las playas de la ría y puede encontrarse afeando dunas como la de Montalvo. En este arenal también han hecho aparición las pintadas en los dos bancos de madera utilizados para quitar la arena de los pies. La nueva plaga de las pintadas afecta igualmente a Baltar-Portonovo. Otra peste muy particular es el abandono de escombros. En el mirador de Sanxenxo, próximo a Carabuxeira, uno de los más célebres de la ría, la semana se inició con un montón de restos de construcción acumulados a un lado. En Raxó, sin embargo, siguen instaladas unas horribles biondas para proteger los vehículos en la bajada hacia el mar. El lugar parece requerir otro método que, sin merma de la seguridad, armonice más con la panorámica marina que ofrece este acceso. Si hay una playa especialmente mal cuidada en este veranillo de mayo es la de Lapamán. Perteneciente a los concellos de Bueu y Marín, Lapamán acumula chatarra en la bajada, suciedad, desperdicios en la arena, materiales abandonados en los recodos de su escalera, perros sueltos y la sensación de que todo el mundo hace allí lo que le da la gana: la autoridad sólo se hace visible a la hora del baño. Otro problema que ya se va haciendo crónico es la creciente aparición de piedras y la pérdida de arenas. En Portocelo (Marín) lo solucionó a comienzos de este fin de semana una máquina trasladando arena desde el centro de la playa hacia la zona más pedregosa del oeste. Pero playas como Silgar y Aguete también han acusado problemas de arena tras las obras portuarias llevadas a cabo en las inmediaciones. Las zonas de aparcamiento tampoco están limpias como debieran. Un ejemplo lo proporciona el de A Lanzada, pero también la franja que actúa de mirador sobre el mar en Areas (Sanxenxo) y en otras zonas.