Asuntos muy privados

Alfredo López Penide
LÓPEZ PENIDE PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

La empresa y el matrimonio son las principales fuentes de financiación de los detectives de Pontevedra El cine clásico los caracterizó como individuos un tanto machistas/misóginos vestidos con gabardina, sombrero y cigarro a medio consumir. En los ochenta, el prototipo era un tipo con camisa hawaiana, visera y deportivo -Magnum, sin ir muy lejos-. En los últimos tiempos se convirtieron en verdaderos expertos en el manejo de los puños y de todo tipo de armas, mientras tenían ligeros problemas de dependencia con el alcohol o las mujeres. ¿De quién hablamos? De los detectives privados, una profesión que en Pontevedra está de actualidad a raíz de la celebración de una vista en la que se juzgó una trama de escuchas telefónicas para descubrir infidelidades y que sentó en el banquillo de los acusados a uno de estos profesionales.

19 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Muchas son las ideas preconcebidas de la población pontevedresa sobre los detectives privados, sobre todo en lo referente a los casos de que se ocupan. Sin embargo, la ley prohíbe específicamente que uno de estos profesionales inicie alguna investigación por su cuenta y riesgo. «No podemos, por el mero hecho de que nos lo haya pedido una persona cualquiera, controlar a un tercero. Tiene que existir algún tipo de relación familiar o laboral entre quien nos contrata y a quien debemos investigar», aseguró uno de estos investigadores. En Pontevedra, los detectives privados se encargan mayoritariamente de casos vinculados a empresas y al entorno matrimonial. Por un lado, «nos piden que averigüemos si hay algo ilegal en bajas laborales, duplicidades de empleo, o que controlemos a lesionados e investiguemos siniestros», y por otro, «acuden en casos de infidelidad conyugal, custodia de hijos y separaciones», afirmó un profesional que curiosamente tiene tres direcciones distintas en la ciudad del Lérez, con teléfonos a nombre de diferentes personas. Trama de escuchas Esta profesión, en la capital provincial, ocupó portadas y titulares a raíz de un juicio en el que, junto a otras personas, estaba imputado un detective. El fiscal le acusaba por haber realizado escuchas atentando contra la intimidad de los usuarios de los teléfonos para obtener pruebas de infidelidades. En este punto la ley es inflexible: «En ningún caso podrán utilizar para sus investigaciones medios personales o técnicos que atenten contra el derecho al honor, a la intimidad personal o familiar, a la propia imagen o al secreto de las comunicaciones». Precisamente, el adulterio es uno de los ámbitos donde los detectives operan. Unos casos donde, en ocasiones, los verdaderos protagonistas son los celos y la desconfianza. «En uno de mis primeros trabajos -relató un detective que se negó a dar más datos por secreto profesional-, un hombre me contrató para seguir a su esposa convencido de que le engañaba. Sin embargo, mi sorpresa fue mayúscula cuando descubrí que la mujer, por idénticos motivos, alquiló los servicios de un colega». Como en todo cuento con final feliz, ninguno de los dos cónyuges era infiel al otro y hasta la fecha son pareja. Sanciones Algunos de los detectives consultados en Pontevedra advirtieron que «ejercer como investigador sin la licencia del Ministerio del Interior puede llegar a ser castigado con una multa de hasta cinco millones de pesetas, además de acarrear una responsabilidad penal». Igualmente, cometerán una infracción aquellas personas que acudan a investigadores no habilitados conociendo su situación profesional.