Rutas del Románico con el Papa

La Voz

PONTEVEDRA

MARINA LORENZO

PONTEVEDRESES EN EL VATICANO. Regresó a la ciudad del Lérez la embajada de las Rutas del Románico que fue recibida por el Papa, Juan Pablo II, en Roma y que vivió una experiencia inenarrable. Con la emoción aún aflorando, el presidente de la fundación, José Antonio Rodríguez Mouriño, comentó ese acto tan entrañable, empezando ya por el mismo escenario, la magnífica plaza de San Pedro, ante 200.000 personas. Rodríguez Mouriño fue colocado en un lugar privilegiado, al lado mismo de los cardenales que participaban en la ceremonia, a unos tres metros del Santo Padre, y cinco metros más allá, el resto de los pontevedreses que no se perdieron detalle: Basilio Couto, Antonio Dias Lema y su esposa, el capellán de las rutas, Carlos Recarey, la secretaria de la fundación, Mª Jesús Rodríguez Miguez, José Antonio Rodríguez y su esposa, Carmen Miguez Casal, y el niño Matías García Rodríguez. NERVIOS. De la embajada pontevedresa, fue Rodríguez Mouriño el que se acercó hasta Juan Pablo II, para besarle la mano y entregarle la medalla de oro y brillantes de la entidad que preside y un libro sobre la catedral de Tui. El mismo indicó que empezó a ponerse nervioso cuando oyó el nombre de la entidad que representa en tan magnífica plaza y pidió ayuda a Dios para poder hablar al Papa. Y eso hizo. Cuando se acercó, comenzó a decirle que venían del fin de la tierra, pero ya casi no tuvo opción a nada más, pues Juan Pablo II le respondió, en un perfecto español, que lo sabía y que conocía la labor que venían desarrollando, animándole a seguir en esa senda. Alabó también el Sumo Pontífice la medalla y el libro con que fue obsequiado y a petición del presidente de Rutas del Románico, impartió una bendición para todos los cicloturistas y personas que colaboran con las rutas, desde los guardias civiles que las custodian hasta los periodistas que la apoyan. Pues gracias por la parte que nos toca. A la hora de volver a su sitio, los nervios le jugaron una mala pasada, pues se llevó la medalle de oro en la mano. Enseguida se dio cuenta y la devolvió rápidamente, encontrándose con la sonrisa cómplice de Su Santidad. ENCUENTROS. Al acabar la ceremonia, la comitiva se dirigió a la Secretaría de Estado del Vaticano, donde fue recibida por otro pontevedrés, monseñor López Quintana, que les obsequió con un rosario bendecido por Juan Pablo II. Allí comentaron la lucidez del Papa, que en persona aparenta mucho más joven y que cuenta con una memoria prodigiosa. Luego, aprovecharon su estancia en Roma para recorrerla. Y tuvieron un inesperado encuentro. Saliendo de San Juan de Letrán se toparon con una peregrinación brasileña a cuyo frente venía otro pontevedrés, el padre Munáiz, con el que intercambiaron grandes abrazos. Este sacerdote jesuita vive en Brasil, en una parroquia en plena selva. IMÁGENES DE SANTOS. A pesar de que es el único establecimiento de este tipo, los propietarios de la cerería San Román que ofrecen velas e imágenes de santos, se quejan de las escasas ventas en unos días como estos, en que tradicionalmente aumentaban. Muchas son las razones esgrimidas por Dolores Quintas, esposa del propietario, Joaquín Diéguez, desde la competencia de todo tipo de tiendas, hasta que los sacerdotes ya no quieren velas en las iglesias. También se queja de que con la lluvia, la gente no se anima a comprar velones y en cuanto a las imágenes, el poco espacio existente en los nuevos nichos y panteones hace que las ventas hayan descendido mucho.