Fernando de la Rúa quiso saber si en Marín también tenía algún pariente gallego ¿Quién no tiene en la Argentina un familiar español?, se preguntaba el jueves el enviado especial de Radio Mitre, uno de los muchísimos periodistas que han seguido atentamente el viaje oficial de Fernando de la Rúa por diversas capitales españolas y que fueron testigos del caluroso homenaje que le tributó el pueblo de Bueu.
27 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Alfonsín o el actual presidente del país del río de la Plata son dos significativos ejemplos de que Galicia «es parte de nuestra esencia», como dijo el mandatario De la Rúa, al volver a estrechar su mano con la de sus parientes gallegos. Todos colaboraron estrechamente en que todo estuviera a punto. Desde el alcalde, Tomás Barreiro, al concejal de Cultura. El personal municipal también trabajó de lo lindo engalanando el Concello, con reposteros y banderas oficiales, que ondeaban en el balcón principal. La Casa Consistorial lucía una nueva imagen como si de una pequeña réplica de la Casa Rosada al otro lado del Atlántico se tratara. Las limpiadoras se afanaban en dar los últimos retoques y ¡ojo!, en que nadie pisara la albombra roja que se desplegó por la escalinata a la espera de la comitiva presidencial. Todos estaban en su sitio. Incluso el alcalde de Marín, Antonio Santiago Fernández, que formó con el resto de las autoridades gallegas para saludar al presidente: «¿Sabe si en Marín también hay algún De la Rúa?»... Pero la pregunta del pregunta no tuvo una respuesta concreta. Quien disfrutó de lo lindo fue su hijo menor, Fernando de la Rúa Pertiné, quien remarcó con su acento bonaerense la emoción que embargababa a su familia. «Acabo de llegar recién, así que voy a empezar a recorrer la villa, que es divina». Estaba exultante por el éxito de la gira de su padre y por el caluroso recibimiento de en Bueu. «Estoy contento de venir y de verles a los ojos, como dijo mi padre, y de volver al pueblo del que, de alguna manera descendemos todos nosotros, ¿no?».