La nueva sociedad que gestionará el centro sanitario de Poio mantendrá los 38 puestos de trabajo actuales «Donde antes había competencia, ahora habrá colaboración». Estas palabras de Miguel Domínguez resumen el sentir del acuerdo hecho público en la tarde de ayer mediante el cual las familias Murillo y Domínguez compartirán al 50% la gestión y la propiedad del sanatorio Nuestra Señora de la Merced, en Poio. Según el doctor Diego Murillo, fundador del sanatorio en 1973 y artífice del pacto sellado ayer, «ésta era única salida para salvar el sanatorio y para evitar que se pierdan los 38 puestos de trabajo». Los nuevos gestores se han marcado un plazo de tres meses «para planificar el futuro del centro».
04 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Los protagonistas del acuerdo _el propio Diego Murillo y los hermanos Miguel y Rafael Domínguez, propietarios del Hospital Miguel Domínguez_ comparecieron ante los medios de comunicación para hacer público el acuerdo. Según relató Murillo, el sanatorio La Merced lleva dos años «de pérdidas y enormes dificultades económicas», por lo que se hacía necesaria una salida. «Primero, una empresa ajena gestionó el centro durante seis meses; luego nos llegó una oferta de una multinacional para adquirir el negocio, pero no llegamos a ver claras las intenciones de los posibles compradores», señaló. Así las cosas, Diego Murillo decidió afrontar por sí solo el futuro de La Merced: compró la totalidad de las acciones a sus socios _el doctor Manuel Carballo Fraga y los herederos de Nuño Gallas_ y «tras una profunda reflexión» llamó a los hermanos Domínguez. El acuerdo se firmó en cuestión de semanas: la familia Domínguez adquiere a Diego Murillo el 50% del edificio del sanatorio y el 50% de la sociedad que gestiona el mismo. Los nuevos propietarios han garantizado la continuidad de los 38 puestos de trabajo y han pedido un plazo de tres meses «para planificar el futuro del centro sanitario. La idea es que siga la actividad como hasta ahora, pero todavía es pronto para decirlo». Al ser preguntado sobre si su familia está creando en Pontevedra un complejo hospitalario privado, Miguel Domínguez destacó que «nuestro hospital no crece; éste es un proyecto compartido en el que no tenemos la mayoría».