Locos por volver

La Voz

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

PLAZA DA FERRERÍA

12 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

César Mosquera presidió ayer por primera vez un pleno de la corporación de Pontevedra como alcalde accidental en sustitución de Lores PENSANDO EN CUBA. Cinco niños y jóvenes pontevedreses, entre 10 y 15 años, se mostraron ayer entusiasmados con su estancia en Cuba. Acompañados por dos monitores, María José y Alberto, contaron numerosas anécdotas de su estancia durante quince días en el campamento de pioneros Maravillas de la Infancia, situado en Varadero. El viaje, gestionado por la ONG Proyecto Mundo, forma parte de la campaña Tengo un amigo en la Habana, que hermana a niños pontevedreses y cubanos. DUDAS DISIPADAS. Loreto Iglesias, Carmen Revilla y Ana Rodríguez, las más dicharacheras, junto con sus compañeros, Jaime Alonso y María Rodríguez, que regresaron de la isla el pasado jueves, se mostraron dispuestos a volver el próximo año. Si emprendieron el viaje con ciertas dudas, éstas se disiparon nada más bajar del avión. Sus amigos cubanos, con los que venían manteniendo correspondencia, fueron a recibirlos al aeropuerto y allí empezó una experiencia imborrable, «la mejor de mi vida», según María José, la monitora. Los chavales vienen sorprendidos del carácter abierto y expresivo de sus amigos, de su cariño, de su alegría contagiosa, de su talante agradecido y de su predisposición para la música. «Se pasan el día tocando y bailando, y hasta aprendimos los ritmos caribeños», recuerdan. COMIDA. Durante los quince días de estancia en Varadero, los chicos realizaron excursiones, visitando La Habana y una isla virgen. También conocieron una guardería, fueron al teatro y montaron a caballo, siempre con sus amigos. Al principio les costó un poco acostumbrarse a la comida _«arroz con frijoles casi todos los días»_, pero acabó gustándoles, lo mismo que los caramelos artesanales. Lo peor, además de los mosquitos, la despedida. Las lágrimas salieron a raudales de los ojos de los jóvenes amigos, y alguno se pasó medio viaje de regreso llorando. ÉXITO. Carlos Maestro, presidente de Proyecto Mundo, incidió en el éxito de este viaje. Señaló que se instalaron en una zona privilegiada, en la que no se notaba tanto las carencias de los habitantes de la isla y resaltó el recibimiento que les dispensaron. «Tienen muchas carencias pero sobre todo, ganas de compartir». «La mejor enseñanza de este viaje es que no se necesitan muchas cosas para disfrutar y ser felices», sentenció.