Por una piscina olímpica

La Voz

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

PLAZA DA FERRERÍA

09 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Alrededor de cinco mil moteros invaden la villa turística de Sanxenxo este fin de semana AL AGUA. Nadadores de los clubes pontevedreses Galaico Budo y Sapo, participan en las 24 horas de natación organizadas por el primero de ellos para reivindicar la construcción de la prometida piscina olímpica. La maratoniana jornada comenzó ayer a las tres de la tarde y continuará hasta la misma hora de hoy. Dieciséis deportistas participan en cada una de las cuatro calles habilitadas, con el objetivo añadido de superar los cien kilómetros nadando. En las piscinas de Campolongo, lugar donde se desarrolla la prueba, se acotaron zonas para que los participantes puedan echar una cabezadita entre relevo y relevo y también para reponer fuerzas con alimentos calientes. PARTICIPANTES. Los campeones gallegos Javi Ramos, Javi Serodio, Isaac Rodríguez y Enrique Cruces participan en esta prueba, en la que se habilitó una calle de la solidaridad para que nade cualquier persona que apoye la finalidad de este evento. El primer relevista de esta calle fue Ramón Meiriño, presidente del Club Natación Budo. Por cierto, que se esperada la presencia de algún miembro del equipo municipal de gobierno. El que sí se dejo ver ya a primera hora, pero no nadó, fue el concejal socialista Roberto Taboada Rivadulla. TRILLO RENOVÓ JURAMENTO. Con traje azul marino, dado que prefirió dejar en casa el uniforme militar, hizo ayer su aparición Federico Trillo-Figueroa en la Escuela Naval de Marín para renovar el juramento a la bandera. Y se notó que allí había un ministro. Si sus compañeros de promoción recibieron la atención de familiares y allegados, el titular de Defensa acaparó los objetivos de la práctica totalidad de las cámaras que portaban los asistentes, un público, por cierto, que no pudo dejar de abanicarse para hacer frente al fuerte calor reinante. EMOCIÓN Y MORRIÑA. El ministro, después de pasar revista, cantó emocionado la Salve Marinera, acto tras el cual rindió homenaje a los caídos. Trillo, que el día anterior en la cena que degustó en Vilaboa, manifestó sentir morriña de Galicia y estar encantado de poder revivir con sus compañeros «los sueños que fraguamos hace un cuarto de siglo», encabezó el desfile para besar la bandera y, a continuación, escuchó atentamente el discurso de su colega de promoción Carlos Tortosa. Después del desfile de los alumnos de la Escuela Naval, se puso punto y final al acto castrense. Federico Trillo, que volverá en breve a Galicia para la botadura de las fragatas F-100, se retiró junto a sus compañeros, posiblemente para seguir rememorando viejos tiempos.