Sanxenxo, gastronomía y copas

L.P. REDACCION

PONTEVEDRA

A lo largo de siete días a la semana, incluidos domingos y festivos, se puede disfrutar en esta localidad de la «movida» nocturna «Ecléctico». Dícese de aquel que, en su modo de juzgar o de obrar, adopta una postura intermedia, en vez de seguir soluciones extremas o bien definidas. Así se pude caracterizar a Alfredo, el particular cicerone de las noches de «De marcha con...». Si la semana pasada, este guía se trasladó a la localidad de Portonovo, en esta ocasión le toca el turno a la vecina Sanxenxo. A través de su ruta se podrá desechar de una vez por todas el viejo tópico que afirma que la movida en esta población pontevedresa es muy pija. Tal vez así fuera en un principio, pero el paso de los años ha reunido a gentes de todos los lugares y categorías

20 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Salir de marcha en Sanxenxo presenta, según Alfredo, un inconveniente. En su opinión se debe optar por, o bien, convertir esta localidad en continuación de la movida de Portonovo o salir ya directamente en esta población. La primera de las posibilidades implica que tras tomar la penúltima copa en el Fuerza 7 o La Noche, se atraviese la playa de Baltar, lugar de escarceos erótico-amorosos durante las noches de fin de semana, y se acceda a Sanxenxo por el hotel del mismo nombre. En sus bajos se encuentra The Sands, pub recientemente inaugurado y con una estética muy interesante. No obstante, el guía de la movida opta, en esta ocasión, por empezar la juerga nada más bajarse del autobús en la rúa Progreso de Sanxenxo. Unos pasos y Alfredo se encuentra en la Avenida de Madrid, donde aprovecha para tomarse unas tapas y una cervecita bien fría en la terraza del Restaurante Fidel. Para los que prefieran las mariscadas está el Restaurante-Marisquería O Paso, y para los amantes de lo italiano, Ristorante Corleone _por desgracia, al franquear su puerta no suena Nino Rota_. Y si el marchoso de turno es como el cicerone de la noche, esto es, amante de las cenas con fundamento, en la cercana Praza Pazo Patiño se halla el Churrasco Nuevo Progreso. El puerto En este mismo emplazamiento se pueden encontrar los primeros pubs. Cinema, La Menta y El Número J, cuya especialidad son los mojitos y las kaipirinhas. Poco antes de la Discoteca Quijote existe un pequeño callejón que lleva hasta el puerto. Esta pequeña callejuela está flanqueada por La Bodega y el Bar Berberecho _que, tal cual película americana, tiene segunda y tercera parte_. El marchoso aterriza en el calle Praia dos Barcos, donde se pueden visitar el Bar Lito «El Pescador», el Ristorante De Francesco, el Berberecho II, el Berberecho III _nunca segundas partes podrán superar al original_ y el Mesón A Goleta. Es un buen momento para degustar unas tapas de bolos, sardinas, pimientos de padrón o chipirones, además de diversas clases de mariscos. Tras tomar unos deliciosos churros en el tradicional puesto de la calle Augusto García Besada, Alfredo recomienda aproximarse al Real Club Naútico. Aunque no se sea socio se puede entrar en la Taberna del Naútico y comprobar in situ como se comporta la gente más in. En la misma calle García Besada se puede tomar una caña de importación en la Cervecería El Aviador, que puede ir acompañada, si es que aún se tiene hambre, de unas impresionantes tablas de ibéricos o unos pates. La siguiente parada es la Cervecería La Cueva, cerca de la Praza Portugal. De ahí, Alfredo se dirige a la calle San Isidro. Rúa en la que se encuentran el Brothers, Burger & Swing y el Bar As Rodas, local en el que, practicamente todas las noches de julio y agosto, se puede hacer algún amigo o amiga. A medida que pasan las horas y la gente se acerca a los pubs del Paseo Praia de Silgar, el precios de las consumiciones aumentan paulatinamente. ¡Ah! Antes de que se le olvide, Alfredo recomienda probar alguno de los dulces del 5 y Pico Gofres o alguna de las especialidades del Greenday, situado en el pasaje Marycielo. Una alternativa a estos pubs, la conforman El Aviador _igual nombre que el anterior_ y Marlima en la Praza Aviador Piñeiro. El problema es que cierran demasiado pronto. El paseo de Silgar esta flanqueado por un lado, como su nombre indica, por la playa y, por el otro, por una serie de edificaciones. En su mayoría hoteles, restaurantes, cafeterías y alguna que otra tienda.