Por la libertad

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

ESPAÑA

Millones de europeos han demostrado estos días en las calles que están dispuestos a defender el modelo de convivencia en paz y en libertad, que el fanatismo quiere destruir imponiendo el terror de las ametralladoras contra los lápices. Un modelo tan poco asentado aún que tan siquiera lo asumen con sus actos todos los líderes que formaban en las primeras filas de la impresionante manifestación de París.

La respuesta ciudadana ha sido modélica. Queda ahora por ver cómo se afronta la amenaza de un fanatismo capaz, en los mismos días, de matar a personas indefensas en París y de enviar a una niña de diez años con un cinturón de bombas a asesinar a quienes solo pretendían hacer la compra en un mercado africano. Y está en la raíz del éxodo de millones de personas como las que, expulsadas de sus casas por la guerra, tratan de sobrevivir entre la nieve en campamentos de refugiados previstos para meses pero que duran años.

De poco servirá reforzar fronteras cuando la semilla del fanatismo ha prendido en barrios marginales de grandes urbes europeas, y resultará especialmente difícil cuando miles de personas que escapan del hambre o del terror son abandonadas en barcos sin tripulación y con el rumbo fijado hacia las costas europeas.

Europa tiene el derecho y el deber de defender el modelo de convivencia en paz y libertad edificado con tanto esfuerzo sobre la sangre derramada en siglos de enfrentamientos. Pero cuando la amenaza y el terror se han globalizado, de poco servirá limitarse a levantar muros más altos mientras millones de seres humanos, hambrientos o perseguidos, son presa fácil del fanatismo para ser usados contra el Occidente rico, decadente y ensimismado.