El BNG abre su cascarón

Mario Beramendi Álvarez
Mario Beramendi SANTIAGO / LA VOZ

ESPAÑA

Leandro

Por vez primera, para recuperar apoyo social, no afiliados participan en las asambleas que debaten el futuro del frente

14 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Por vez primera en su 30 años de historia, el BNG ha abierto los debates de las asambleas comarcales a simpatizantes y ciudadanos interesados en su proyecto político, un gesto sin precedentes. Y que tiene su origen en el duro correctivo que los electores infligieron a la organización en las pasadas autonómicas, cuando el BNG, contra todos los pronósticos, retrocedió hasta los siete diputados, dos menos que la coalición de Beiras y EU, en lo que fue su peor resultado desde 1.989.

Acostumbrado a buscar las causas de su retroceso electoral en factores exógenos, el Bloque parece haber asumido que mucha de la ciudadanía que le había apoyado ha ido retirándole la confianza. Los simpatizantes participan ahora mismo en una asambleas comarcales donde está a debate un documento trascendental, que marcará el futuro de la organización. Colgado en la propia página web del frente, el documento se encuentra abierto incluso a los ciudadanos para que en la propia red pueden hacer sus sugerencias (un enlace que lleva por lema propónconnosco).

«Queríamos escoitar á xente, saber que pensa», revelan desde la dirección. Una frase tras la que se esconde la asunción de una realidad: el frente asume que ha caminado de espaldas a sectores sociales que le habían apoyado en el pasado y que ya no lo hacen ahora. Una lectura que se esquivó en las pasadas generales, en las que el BNG mantuvo los dos escaños, pero perdió 30.000 votos en un contexto de desplome del PSOE.

El documento a debate ahora en las asambleas comarcales atribuye parte del retroceso a la experiencia del bipartito o a la fractura de Amio, pero esa es una lectura algo reduccionista. El informe también cuestiona si el frente ha sabido trasladar sus propuestas, en lo que supone una enmienda a su estrategia de comunicación. Y abre al debate y a las propuestas de los no afiliados un asunto hasta entonces tabú. El modelo organizativo, uno de los aspectos más trascendentales para el futuro político de la organización.

Esta es quizás la mayor muestra de voluntad de cambio. Aunque está por ver en qué se concreta. Mientras un sector -como la corriente Abrente, liderada por Aymerich- es partidario de romper con el frentismo y caminar hacia una organización de partido único, lo que abocaría a la desaparición de la UPG, otros apuestan por continuar con el actual modelo. Pero hay una tercera postura: aquellos que defienden mantener las corrientes y los partidos bajo el paraguas del BNG, pero sin que se tomen las decisiones mediante pactos en las cúpulas. Es decir, que sean las asambleas las que tengan el poder real de decidir y no se limiten a avalar acuerdos previamente cocinados en la dirección, tal y como sucedía hasta ahora.