Skaters ourensanos prefieren Vigo o Verín antes que el circuito de O Couto

Pablo Varela Varela
P. Varela OURENSE / LA VOZ

VERÍN

Pablo Varela

Profesionales de varias disciplinas encuentran dificultades para entrenar y avanzar

10 may 2021 . Actualizado a las 10:12 h.

César Fernández, un adolescente ourensano de apenas 14 años, es el único gallego que compite a escala nacional en la disciplina del roller freestyle —una modalidad de patinaje callejero surgida en los años 80—. El año 2019 quedó sexto en un campeonato que reunió a lo mejor de su categoría en toda la Península, y su aspiración era superar esa cota en el 2020, pero se topó con la pandemia y con otro obstáculo ya recurrente: la carencia de un circuito donde entrenar en su propia ciudad.

El crío probó hace dos semanas el recién estrenado skate-park del parque de O Couto. «Y lo que creemos es que está más ideado para gente principiante. Ya el que había anteriormente en el parque de Os Remedios estaba destrozado, con el suelo mal», explica Pedro, su padre, también abonado al roller, pero como aficionado. Y la realidad es que la inauguración del circuito de O Couto no termina de convencer del todo a los usuarios que practican a diario para, posteriormente, competir. César, por ejemplo, se marcha cada fin de semana con su familia a entrenar en circuitos de Vigo, A Coruña, Portonovo y Verín. «Son pistas donde podemos avanzar. Hay muchas cosas en las que él podría haber mejorado si no estuviese limitado en este sentido. Y con los que llevan bicicletas BMX pasa igual», indica Pedro.

César Fernández, adolescente ourensano que entrena el roller freestyle
César Fernández, adolescente ourensano que entrena el roller freestyle

La asociación Aggresive Ourense, integrada precisamente por especialistas del monopatín, patinete, patinaje y bicicleta, abunda en la descripción de la nueva pista, en la que perciben claroscuros. «Hay una barandilla y un cajón que están muy bien, pero el resto del circuito es pequeño y no muy adaptado a todas las modalidades. Y se dispuso una barandilla en caída que es un poco peligrosa», expone una de las integrantes del grupo.

Los miembros de Aggresive optaron por juntarse tiempo atrás para denunciar, precisamente, el estado en el que se encontraban las pistas anexas al pabellón de Os Remedios. «Con el nuevo circuito de O Couto, por supuesto, habrá mil opiniones y todas son respetables. Eso debe quedar claro porque cada cual lo percibe de una manera. Nosotros creemos que hay alturas pequeñas que a ciertos skaters les pueden valer, porque todo depende de lo que hagas y del nivel que tengas, pero vemos carencias a la hora de poder hacer aéreos. Aquí hay profesionales en Ourense con mucho talento que no pueden avanzar porque faltan infraestructuras o circuitos que le permitan entrenar para tener una trayectoria», agregan.

Esta semana, un grupo de seis jóvenes, varios de ellos llegados de las Rías Baixas, probaban el circuito con sus BMX. «Y para este tipo de bicicletas precisaríamos el doble de altura, más o menos», apuntaba Juan. Todos concordaron en lo bueno: que el firme está limpio, fácil para circular, «pero está ideado para empezar, hacia un nivel bajo, y en Vigo y Portonovo están mejor».

Santi M. Amil

Suelo nuevo, pero poco técnico

Iván Malvido, fotógrafo y patinador profesional ourensano de 40 años, vive ahora en Santiago de Compostela tras haber pasado parte de su vida en el País Vasco y Cataluña. Sus primeros trucos con los patines en línea fueron en las inmediaciones del Jardín Japonés y conoció los inicios del circuito del pabellón de Os Remedios. Llegó a ganar el subcampeonato del mundo en la modalidad de patinaje agresivo. Fue en el año 2002, en Los Ángeles. «Pero empecé en mi ciudad natal. Allí fue donde di mis primeros pasos y lo cierto es que había mucha cultura del patinaje», recuerda.

Hace semana y media, Malvido regresó a Ourense y experimentó en persona el nuevo skate-park de O Couto, aproximadamente durante hora y media. «El suelo del circuito es nuevo, y en eso ya es mejor que el de antes. Pero las rampas son pequeñas o no llegan a tener una utilidad real para el nivel que hay. Se hicieron unas de las cuales la gente, posiblemente, se cansará, porque no permiten avanzar», sostiene.

«Se perdieron dos o tres generaciones de patinadores por las carencias de instalaciones»

Iván Malvido cuenta que, en su momento, «me tuve que ir de Ourense porque no había posibilidades para mejorar en esto». Era el año 2000. Para él, que tras decir adiós a su tierra logró asomarse a la élite para competir en países como Francia, Alemania o los Estados Unidos, «en Galicia se han perdido dos o tres generaciones de profesionales por las carencias de instalaciones, porque nunca hubo inversión de ningún tipo». Esa falta de infraestructuras es la que, según él, impidió que algunos compañeros pudiesen explotar sus posibilidades. Malvido, especializado en la fotografía de deportes extremos, estima que el recinto que se ha puesto en marcha en O Couto «fue por una necesidad, pero porque querían echar a la gente de Os Remedios, donde las rampas tenían ya unas dos décadas encima».