La otra cara de la devoción a San Lázaro

Marcos González Hervella TRIBUNA ABIERTA

VERÍN

21 mar 2015 . Actualizado a las 13:49 h.

Empujado por la paganía de ritos y fuegos, acabando está el mes de marzo. San Lázaro a hombros de la fecundidad boyante de la recién entrada primavera, se ilumina en las mimosas de los montes, en los tapices de los campos y en el espectáculo pintoresco de las flores tempraneras, pero también se acongoja y aflige por la Semana Santa próxima.

Con ser célebre San Lázaro el resucitado, mayor popularidad logró el Lázaro protagonista de la parábola de Jesús y que es representado popularmente con llagas, muletas y perros. Sin embargo este Lázaro pobre, enfermo y desvalido no aparece en el santoral por no ser un personaje histórico sino ficticio, creado por Jesús como referente de santidad y por eso mismo su imagen debe seguir en los altares.

La devoción al santo de Verín se remonta a la Edad Media, cuando la enfermedad del Lázaro bíblico alienta numerosas romerías llenas de dolor y esperanza. Puede que estas peregrinaciones se agruparan en un recinto, donde se sitúa en la actualidad la capilla de San Lázaro, que tendría ya un pequeño templo, así como un dispensario para leprosos y mendigos y que, a su vez, sería herencia del Hospital del castillo de Monterrei. Capillas que antiguamente se encontraban a cierta distancia de la población, al ser prohibitivo para las leproserías la instalación dentro de los muros de la urbe. Recordemos que durante la Edad Media las leproserías eran consideradas cementerios para vivos.

La fiesta en honor al santo que tiene su ermita en el barrio de San Lázaro ya ha perdido su tradicional fervor, pero cada año sigue siendo objeto de celebración. El santuario de patrimonio real con lazareto anejo cuando el terrible mal constituía un colosal azote de los pueblos y en él tuvo personal y directa intervención Felipe II, monarca de las Españas.

El santuario eleva su trazo humilde frente a un pomposo escudo cuartelado entre yelmo, lambrequines y banderas, con los más notables apellidos de Galicia.

Poco hay que ver en su interior modesto y reservado, la imagen del santo que revive gracias a sus laboriosos colores, los pasos de la Semana Santa de antaño y una Santa Marta de curioso origen, de cuando Verín era escenario de una lucha agotadora debido a la guerra de separación de 1642.

Antiguo hospital de peregrinos, y, tal como su nombre indica, lazareto (leprosería). En su camino un largo desfile de lisiados se quejaba y con apenado lamento recitaban la historia de sus desgracias, y así mientras el rico come, el pobre se alimenta.

Una época donde una masa informe de gentes, compuesta por campesinos desposeídos, soldados retirados, viudas, huérfanos, ancianos, enfermos y mendigos, deambula dejada de la mano de Dios y para mayor fatalidad, las epidemias de peste. Se cierran muchos hospitales, el pan y todos los alimentos básicos alcanzan precios imaginables en esa decadente España. No estaban los tiempos para conseguir empleo, que era muy poco y mal remunerado y el abismo social entre ricos y pobres cada vez era más evidente. Tretas, timos, robos, artimañas, burlas, fraudes, astucias, mentiras, especulaciones? y las revueltas surgen aquí y allá (aún no existía el concepto de manifestación). Como decía el poeta, mire a donde mire, solo veo motivos para la desesperación.

Qué Españas tan distantes en el tiempo y a su vez tan similares. Hoy por hoy, en esta nuestra España, hay poco Lázaro para tanto lazarillo y al resto de los mortales solo nos queda lo que al otro Lázaro, levantarse y andar, o lo que es lo mismo tirar para adelante como buenamente se pueda y a veces si que hay auténticos milagros, no se equivocaba el gran satírico de aquel momento cuando decía: poderoso caballero es don Dinero.

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