Crónica Un deficiente aislamiento provoca que la calefacción del colegio esté desaprovechada. Los escolares se enfrentan en el pupitre a las bajas temperaturas
07 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?n el colegio de Toén la caldera de la calefacción funciona a tope desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde. Pero el calor y el confort se escapan por las ventanas y por los huecos que dejan las cajas de las persianas. Y es que el deficiente aislamiento del edificio, que se construyó hace veinticinco años, es la causa por la que se pasa frío en este centro escolar al que asisten cada día 52 niños y en el que imparten clase, de forma fija, seis profesores. El colegio tiene asignados, además, dos docentes itinerantes. Los parches que la dirección del colegio intenta poner en los días en los que el termómetro es especialmente cruel tampoco funcionan. Si se colocan más de dos radiadores en un aula -lo hacen en la clase de infantil, para los más pequeños, cuando bajan demasiado las temperaturas- el sistema eléctrico no responde y se va la luz. Reivindicación Cada año, desde hace seis, la dirección del centro envía cartas a la delegación provincial de la Consellería de Educación, cuando llega el invierno, para solicitar un remedio definitivo. Saben que no pueden echarle la culpa nadie, entre otras cosas porque el Concello de Toén abona religiosamente la factura del gasóleo. El malestar hace sólo referencia al estado del edificio. A los responsables del centro no les parece normal que los niños tengan que aprender matemáticas -y lengua, gallego, inglés, ciencias o música- a catorce grados, cuando la temperatura ideal serían los veinte. No lo dicen los profesores ni los chavales. Lo dicen los termómetros. La situación «Tampoco es que los niños estén aquí todo el día con la cazadora puesta. Ya se sabe como son, que tienen mucha energía, pero es necesaria una solución», apunta la directora. En estos momentos el centro tiene asignada una partida de 70.000 euros en el presupuesto de Educación para el 2006. Con esa inversión se renovará la cubierta del edificio. Una intervención que la directora, Saladina Álvarez, considera muy positiva pero no prioritaria. Las bajas temperaturas en el aula a lo largo de toda la jornada escolar las padecen los niños pero también los profesores, que se las arreglan para escribir en la pizarra y dar explicaciones desde su mesa pertrechados con chaquetas para combatir el frío. Los padres también están preocupados por la situación y de hecho, cada año, cuando llega el momento de la matrícula, hay quien comenta en Toén que el colegio no tiene calefacción. La tiene sí, pero desaprovechada.