CÓMO LO VEO ANTONIO TABARÉS | O |
18 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.HAY pueblos pequeños que son famosos por sus pequeñas cosas. Eso le pasa al pueblo de Alongos, en el concello de Toen. Mis recuerdos me llevan al arcipreste Saco y Arce, autor de la primera gramática gallega, o a la banda de Alongos. Conocido se hizo también por sus vinos, sobre todo blancos, producidos en la bocarribeira que forman sus tierras, según definió con toda certeza nuestro Otero Pedrayo. En los años sesenta estaba de moda ir a pasar unas horas en las tardes de verano a tomar peces y anguilas en los dos o tres merenderos que había entonces en las proximidades del río. Hoy es mucho más famoso por sus ya conocidos túnel y viaducto de Alongos en la A-52. Mi recuerdo inmediato es más prosaico. Sucedía que casi todos los fines de semana, en el verano, sobre las doce de la noche, con gran sorpresa mía y de mi perra, sonaba con gran estruendo un único «fogete». Confundido, pregunté entre los vecinos y fui informado de que se trataba de Fulanito, que mostraba de ese modo su alegría el día que hacía uso de matrimonio. antabares@hotmail.com.