El rey felino se instala en Ourense

Las huellas del único lince ibérico radicado en Galicia son detectadas en las montañas de Riós, tras recorrer 2.000 kilómetros del noroeste durante 15 meses


verín

De nombre, Kentaro, de especie, lince ibérico. A lo que se ve, de afición, trotamundos; al menos hasta ahora. Uno de los felinos más grandes existentes en la Península, transeúnte por media España, ha decidido quedarse de momento por tierras verinenses.

Pese al mutismo de la Consellería de Medio Ambiente, fuentes de toda solvencia confirmaron que uno de los 327 linces ibéricos que sobreviven en la Península Ibérica, se ha establecido temporalmente entre los municipios de Riós y A Gudiña. El animal tiene un collar y es seguido por GPS y GMS desde finales del año 2014, cuando fue soltado en Toledo. Este ejemplar es considerado una auténtica joya medioambiental.

Tras darse una vuelta por medio norte hispano, decidió hace meses irse al vecino país. Ahora ha retornado: La Rioja, Castilla-León, la comarca lusa de Tras Os Montes... Un largo paseo. Tras recorrer más de dos mil kilómetros, Kentaro parece encontrarse a gusto estas semanas en el sur ourensano, donde permanece.

Un vecino de Verín detectó hace días las huellas y excrementos de este animal en esa zona. «Tras consultar con expertos, todos los indicios apuntan a que son huellas de un gran felino al cien por cien», explica el descubridor, que prefiere permanecer en el anonimato. Las mencionadas fuentes solventes confirmaron estos días esas sospechas.

El sigilo oficial sobre el paradero de Kentaro parece explicable. Hay miedo. En los montes gallegos hay una minoría de cazadores furtivos o irresponsables. Una vez conocida su ubicación exacta se corre el riesgo de que algún necio pueda tirar sobre un animal como este, por muy valioso que sea para el ecosistema.

Pena de prisión

No es el primer caso de asesinato de esta bellísima especie, en peligro de extinción desde décadas. Hace unos años un botarate andaluz pagó su estupidez muy cara. Le cayeron dos años de prisión por abatir a un ejemplar del rey de los felinos hispanos. «El disparo de algún imprudente con escopeta, un atropello o algún cebo envenenado que algún vecino pueda dejar en los montes son los principales riesgos para este animal», apunta el presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural, Serafín González. El experto consideró que Kentaro es una auténtico diamante en bruto para la biodiversidad ourensana si finalmente se radica en la provincia. Lo ideal sería que el joven animal, criado en cautividad, se quedara por la zona y pudiera en el futuro tener descendencia.

En la actualidad, los linces ibéricos son los felinos más protegidos del planeta. En toda España se radican solo en el parque natural de Doñana (situado mayoritariamente en Huelva, aunque tiene terreno también en Sevilla y Cádiz) y su entorno. Hay algunos ejemplares también en núcleos aislados de las provincias de Jaén y Córdoba.

Su alimento, el conejo

El conejo es el principal alimento del lince ibérico, por lo que no le faltará comida en el sur ourensano. Este animal precisa de grandes espacios abiertos para sentirse a gusto. Su peso suele rondar los 12 kilos.

El descenso en el número de ejemplares ha sido vertiginoso durante el último medio siglo en España. De los 5.000 contabilizados en los años 60 se ha pasado a apenas 300. Los atropellos han sido la principal causa de esta progresiva mortandad.

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