El ribeiro se consagra

María Hermida
María Hermida VILAGARCÍA

RIBADAVIA

ÁLVARO BALLESTEROS

Análisis | Catas de Viños designa un caldo ourensano como el mejor blanco de Galicia Casal de Armán es su etiqueta; Javier González, su autor. Los sumilleres le vaticinan un lugar entre los mejores vinos del país. Ahora, el consumidor tiene la palabra

03 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?n tópico manido contaba hace años que, si uno no era de paladar fino y tampoco quería rascarse el bolsillo demasiado, en el bar pedía un blanco «do Ribeiro». Que solía llegar en tazas blancas, de cuando en vez estalladas por alguno de los lados, y que nadie se preguntaba ni quién ni dónde se había elaborado. Pero hace tiempo que los ribeiros ya no son esos vinos de taberna y punto, sino que empiezan a calar hondo en el olfato de los sumilleres. Buena prueba de esta tendencia se dio esta misma semana, en el Concurso de Catas de Viños de Galicia, donde por segundo año consecutivo un ribeiro, esta vez el Casal de Armán, de la bodega de Javier González, se impone como mejor vino blanco del año, por encima de los afamados Rías Baixas. Ayer, el día después del fallo, en el consello regulador ourensano se comentaba el asunto. «Facemos viños de mellor calidade, creo que está demostrado», decía uno de los técnicos. A pesar de esta contundente afirmación, en Ribadavia son conscientes de cuál es su asignatura pendiente: «O consumidor final non sabe aínda que O Ribeiro está apostando pola calidade, estamos pagando as consecuencias da aposta pola cantidade que se fixo anos atrás. Temos que superar esa traba». Eso, la necesidad de una buena estrategia de márketing, basada en la calidad del producto, como la que catapultó en su día a Rías Baixas al podio del blanco. De similar manera opinaba uno de los catadores del certamen, Óscar Mato: «Desde hace unos años hay cuatro o cinco bodegas de O Ribeiro que se están desmarcando mucho. Ofrecen una calidad exquisita». En ese sentido, el experto también cree que «en Rías Baixas llevan años haciendo vinos muy estables, con tendencias muy iguales año tras año. Hay dos bodegas que igual prueban con alguna variedad, pero el resto se mantienen». A pesar del salto cualitativo de O Ribeiro, Mato dice que «este año las catas estuvieron muy igualadas, fue muy difícil elegir». Asimismo, incide en que esta producción no ha sido demasiado buena para los tintos, a los que achaca «problemas en la recogida de la uva, que ahora se notan en los diferentes caldos».