La nueva ubicación del comercio ambulante en Ribadavia disminuye las ventas Todo cambio implica riesgos y todo riesgo implica aventura. La aventura de la feria de Ribadavia que ayer estrenó un tímido cambio de ubicación no ha servido ni para incrementar las ventas de los puestos ni para activar el comercio local. Si los vendedores sabían desde el día 10 que habría cambios, sus clientes habituales se encontraron con la sorpresa. La lluvia remató la faena, aunque, como en todo, habrá que esperar. Mercaderes y consumidores le conceden un margen de confianza.
26 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El mercado tiene su propio ritmo. Comienza casi de noche cuando los vendedores ambulantes llegan al campo de batalla, un pequeño recinto en el que concentran las esperanzas del día. Pero ayer en Ribadavia este ajetreo fue bien distinto. El experimento se cuajaba en el mercado inmediatamente anterior con la propuesta de nueva ubicación. Dicho y hecho, por eso ayer la feria no fue la misma. Encontrar al comerciante que ofrece calcetines a precios de todoacien no fue tarea fácil. Eso sí, el africano vendedor de paraguas hizo su particular agosto. En Galicia vuelve la lluvia y se mantiene la cultura del regateo.en distinto. El experimento se cuajaba en el mercado inmediatamente anterior con la propuesta de nueva ubicación. Dicho y hecho, por eso ayer la feria no fue la misma. Encontrar al comerciante que ofrece calcetines a precios de todoacien no fue tarea fácil. Eso sí, el africano vendedor de paraguas hizo su particular agosto. En Galicia vuelve la lluvia y se mantiene la cultura del regateo.