Donde no llegan los sacerdotes

La Voz J. M. G. | OURENSE

PARADA DE SIL

SANTI M. AMIL

Ocho seglares de la diócesis de Ourense dirigen la liturgia en diferentes zonas de la provincia Voluntarios reciben formación durante dos años para poder oficiar ceremonias religiosas

19 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Manuel Suárez Donís se levantó ayer temprano. Dejó a su esposa e hijos en Ourense y se acercó a Forcas, en Parada de Sil. Minutos antes de las 10.30 horas, hizo sonar la campana de la iglesia y se revistió con alba. Los vecinos sumaban en los bancos 17 personas. Manuel es uno de los ocho seglares autorizados por el Obispado para presidir celebraciones litúrgicas en ausencia de presbítero. Estos colaboradores actúan en la zona de Parada do Sil y en Calvos de Randín. Hecho el saludo y un canto, comienzan las lecturas, primera, segunda y el Evangelio, que ayer estaba tomado de Mateo, previo canto del aleluya. La iglesia de Forcas es muy acogedora y tiene retablos interesantes como el mayor, recientemente restaurado. A continuación, Manuel lee un comentario, que ayer tenía que ver con San José y con el Seminario, pidiendo para que haya más sacerdotes. La paz La asamblea reza el Credo y luego en Padrenuestro. A continuación se dan la paz, rezan el Agnus Dei y el presidente saca del sagrario, con reverencia, el copón, lo pone sobre el altar, levanta la Hostia y dice: «este es el Cordero de Dios, dichosos los llamados a la cena del Señor». Reza una oración secreta, comulga y distribuye la comunión. Ayer comulgaron dos mujeres. Manuel Suárez reserva el copón de nuevo en el sagrario. Las hostias las consagra el párroco cada quince días. La celebración termina con una oración de gracias, el recitado del Magníficat y la bendición. Manuel anuncia que hoy van a tener otra celebración sin presbítero y anima a los fieles a hacer una pequeña procesión de Ramos. Tras el saludo e intercambio de palabras con algún feligrés, Suárez Donís se dispone a ir a celebrar en dos feligresías más. Experiencia «En xuño vai facer once anos que comezamos esta tarefa e para min é unha experiencia moi positiva. Somos voluntarios totalmente e a xente apreciate cando ven que vés de xeito desinteresado a estar con ela. Eu teño familia, casado con catro fillos, dous netos e teño un negocio e por tanto a vida durante a semana está dedicada á familia e ao traballo. E aínda deixo un cachiño de tempo para preparar a celebración do domingo». Nuestro hombre celebra vestido con alba. Está autorizado a ello y lo prefiere porque es una forma de unificar y de meterse en el papel. «Agora no verán levas unha camisa chamativa ou unha camiseta cunhas letras e non é plan de estar así no altar. Ou no inverno vés cun chaquetón ou unha bufanda e tampouco pega presidir con esa roupa. Así poñemos a alba e dalgún xeito hay uniformidade». Recoge su maletín con la túnica, sus apuntes y el directorio para esta clase de celebraciones litúrgicas. El seglar se va contento y los fieles también quedan satisfechos moralmente porque han cumplido.