Reportaje | Cómo sobrevive una familia ourensana con trillizos María Ángeles y Constantino trajeron al mundo a Lois, Anxo y Roi en Ourense sin la necesidad de ningún tratamiento de inseminación
21 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El día cuatro de febrero, Anxo, Roi y Lois, vinieron al mundo. Los tres sumaron cinco en la familia de María Ángeles Iglesias y Constantino Sánchez. Fue toda una sorpresa, meses antes, enterarse de que su familia crecería en más del doble en poco tiempo. Primero desconcierto, algo de miedo y seguidamente ella y su marido, manos a la obra para tener todo preparado ante la inminente llegada de los trillizos. Asegura la madre que ha aprendido mucho en los últimos meses, sobre todo a comprender las dificultad que la sociedad impone a la fuerza a personas que, como ellos, de repente se afrontan a una situación inesperada. Son las cuatro y media de la tarde y en Ourense el termómetro marca cerca de cuarenta grados. En casa de Constantino y María Ángeles, en un primer piso de A Valenzá, las persianas están bajadas y los tres niños acaban de despertar de la siesta para comer, (algo que a su edad repiten cada cuatro horas). Aprovechando el momento, y que la madre de la madre (o sea, la abuela) está en casa, tienen unos minutos de descanso para relatar cómo ha cambiado su vida en los últimos meses. Los primeros problemas, comenta, comenzaron en la propia residencia, que asegura no estaba preparada para el nacimiento de Lois, Anxo y Roi. Aconsejan que los trillizos compartan habitación nada más nacer para que se acostumbren a estar juntos. No fue posible. Y tampoco tenerlos demasiado tiempo en las incubadoras, ya que no había suficientes. Abandonaron el hospital y llegaron a su casa en A Valenzá. La vivienda gira en torno a los bebés. Tres cunas, tres capachos, una silla para tres, tres biberones, tres, tres y tres, ..... Mientras los gastos se multiplican por tres. No van a los mismos sitios que antes porque encuentran pocos lugares a los que poder acceder. O simplemente por el hecho de que pasear por la calle y sortear las barreras arquitectónicas no se convierta en todo un reto.