Dos formas de mirar el mismo lugar: tras el fuego y tras la nieve

ALEJANDRO CAMBA OURENSE

MANZANEDA

En Manzaneda se observa el contraste entre los montes negros que dejaron los incendios de agosto y los paisajes blancos que trajeron las bajas temperaturas y las precipitaciones

28 dic 2025 . Actualizado a las 12:57 h.

Durante el verano, el fuego lo arrasó todo. Los incendios avanzaron por montes y laderas, dejando un paisaje calcinado y aldeas rodeadas por el humo. Las imágenes de aquellos días mostraban un territorio negro, marcado por la devastación. En lugares como la estación de montaña de Manzaneda, el verde habitual desapareció bajo la ceniza tras semanas de incendios.

Con la llegada del invierno, el paisaje ha vuelto a cambiar. Las primeras nevadas han cubierto de blanco las zonas afectadas por el fuego y Manzaneda abrió sus puertas con imagen muy distinta. La nueva suaviza el terreno y oculta, al menos en parte, las cicatrices visibles del desastre. El cambio también se refleja en las aldeas que durante días observaron las llamas desde sus ventanas. Hoy, la nieve cubre calles, tejados y montes, transformando temporalmente un paisaje desolador con otro más suavizado. Sin borrar lo ocurrido, el invierno introduce una pausa y un nuevo contraste en un territorio aún marcado.