El gratis total cuando hablamos de cultura, un bien intangible, imprescindible para muchos pero prescindible para otros, tiende a desaparecer. Quedan pocos reductos, máxime cuando por medio está un patrimonio que requiere de forma constante inversiones en su conservación. El pasado agosto acudí a la Ribeira Sacra ourensana a mostrar a unos amigos sus monasterios. Y viví con sorpresa la puesta en valor en San Pedro de Rocas, con un nuevo centro de interpretación. Entrada, cero euros. Después tocaba Santa Cristina, donde no hubo ninguna actuación. Entrada, un euro. Lo que no cuesta no se valora, dicen. Pero estaría dispuesto a abonar ese simbólico euro o alguno más por visitar de nuevo Rocas y no lo haré en Santa Cristina. Cuando Carboeiro tenga al menos luz, no hablemos ya de un centro interpretativo, también pagaré.