Un vínculo con San Roquiño

La Voz

CORTEGADA

Antonia del Río, más conocida como Toñita, fue durante cerca de 25 años una de las voces principales de la coral de Cortegada. Un lugar en el que no solo la recuerdan como una voz muy dulce, si no también como una gran compañera. Y amiga. Una de estas personas que hacen la vida más fácil, tanto musical como personalmente. Desde la coral la retratan como una persona educada y amoldable. Por ello, la pasada Navidad la invitaron a la cena anual y le hicieron un pequeño homenaje. «Faltaba ella y el coro se resentía», señala uno de sus compañeros. Por problemas de salud, dejó la agrupación hace unos años. No dejó, sin embargo, sus habituales tareas de limpieza en la capilla de San Roquiño. Devota del santo, siguió los pasos de su madre: era habitual verla a partir de las diez y media o once de la mañana adecentando la capilla. Unas tareas que hacía por convicción propia y que solo abandonó cuando, hace unos meses, su salud empeoró, y el paseo hasta la capilla desde la calle Arzobispo Gelmírez se le hizo más complicado. Cosas del destino, falleció en la festividad de San Roquiño.