Coordinación


Admite el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, que «el Estado falló» a la hora de socorrer a los afectados en el reciente accidente de un helicóptero médico con cuatro muertos. El mandatario luso ha sido rotundo, al reconocer sin tapujos una «gran descoordinación» entre los organismos encargados del rescate. Llega la declaración casi al mismo tiempo que la amarga queja de una madre, la del joven que hace siete años y dos meses perdió la vida esperando con el teléfono en la mano a que llegara la ayuda que había pedido tras un accidente en Cenlle. El presidente de Portugal califica sin eufemismos. Y si lo dice, antes de que una resolución judicial lo refrende, seguramente es porque le resulta evidente y no porque sea un imprudente. En el caso del ourensano, cuya vida se vio truncada cuando tenía 27 años, su madre aún espera un gesto. Dos sentencias, la última del 12 de diciembre, han censurado el mal servicio de Emerxencias el 12 de octubre del 2011. Las tres horas y media que pasaron entre el siniestro y el momento en el que Ovidio fue localizado por un conductor de ambulancia, que actuaba por su cuenta, fueron determinantes. Fatales. La reciente sentencia del TSXG vuelve sobre el caso, detalla las pretensiones de la administración en su recurso y muestra cómo, por ejemplo, proponía un «texto alternativo» para matizar que el herido había sido localizado no por casualidad o decisión individual, como sin fisuras han creído los magistrados, sino gracias al operativo, con sus directrices, su coordinación y sus medios. Rebelo de Sousa quizás se hubiera expresado de otro modo. Con otra proximidad, en fin.

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