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La Consellería de Educación publicó recientemente la resolución definitiva de los centros que se incorporan este curso al programa de innovación Introdución á robótica en Primaria. En total, en la provincia de Ourense, siete colegios se adhirieron a una iniciativa que la Xunta puso en marcha con el fin de que los alumnos gallegos finalicen sus estudios obligatorios con las máximas competencias de robótica y programación adquiridas.

El CEIP Maceda, el colegio Manuel Luís Acuña, el CEIP Plurilingüe de Seixalbo, el colegio Santa María la Real de Entrimo, el CEIP de Os Blancos, el colegio Curros Enríquez de Celanova y el CEIP Rosalía de Castro de Xinzo son los que desde el mes de noviembre ya cuentan con el material necesario para que los estudiantes de cuarto, quinto y sexto de Primaria empiecen a trabajar los contenidos multidisciplinares.

En concreto, la dotación que recibieron los centros -tanto los de nueva incorporación como los que amplían recursos- consiste en seis robots Mbot (modelo básico) y un kit de construcción compatible de Lego, además de manuales de uso y guía didáctica.

El programa se enmarca en la Estratexia Galega de Educación Dixital (Edudixital 2020), a través de la cual se busca lograr que todo el alumnado de enseñanza obligatoria tenga formación en robótica y programación en el año 2020/21.

En Galicia casi 160 centros públicos disponen de los kits facilitados por la cartera de Educación. De ellos la mitad renovaron o continúan con el proyecto comenzado el curso anterior y 32 recibieron ya una nueva dotación de robots y complementos de construcción. Además, y a mayores de esta acción para los centros de Primaria, la Consellería dotó a todos los centros que imparten Educación Secundaria Obligatoria de un kit de robótica (formado por otros robots MBot modelo Ranger), un paquete de microcontrol y programación y otro de impresión 3D.

Todo esto cobra importancia atendiendo al hecho de que desde hace años la Xunta oferta dos materias de libre configuración autonómica específicas de este ámbito -Programación, en la ESO y Robótica, en Bachillerato-. En esta línea, este curso es el primero que los alumnos ourensanos puede cursar un Bachillerato de excelencia en ciencias en el IES Eduardo Blanco Amor.

Entre los colegios ourensanos que renovaron otro año más su participación en el programa tecnológico está el Centro de Educación Especial O Pino. Además, la Consellería les acaba de conceder un premio por la formación de su profesorado para llevar a cabo el proyecto.

Los docentes de O Pino pusieron en marcha un plan que denominaron Accesibilidade nos dispositivos robóticos e atención á diversidade. Introducción á programación e robótica 3D del cual presentaron una memoria con todo lo realizado durante el pasado curso.

Desarrollado en colaboración con el Centro de Formación e Recursos de Ourense, ahonda en el trabajo que llevan años poniendo en práctica para la aplicación de la programación.

«Aprenden lo que es moverse en todas direcciones»

En el colegio Manuel Luis Acuña incorporan los robots a su metodología este año y se han adelantado un poco a los programas de la Xunta porque en las clases de Infantil ya se usan una vez por semana. «Son otros aparatos que ya vienen montados cuando los compramos, pero con ellos aprenden lo que es ir hacia adelante y hacia atrás o lo que es la derecha y la izquierda. Primero trabajan contando en las baldosas del suelo y después en una plantilla sobre la mesa», apunta el profesor José Ramón Navares mientras los más pequeños se desenvuelven con la tecnología.

Los alumnos de cuarto, quinto y sexto de Primaria se encuentran estos días en pleno proceso de montaje de los kits. «Trabajan contenidos de tecnología, ingeniería, dibujo y matemáticas a la vez. Y además en el manual que envían con los kits de robots y piezas de Lego vienen instrucciones para los profesores y una programación con diferentes ejercicios planteados por bloques», explica el docente que es tutor de quinto curso.

La mayoría de los alumnos se desenvuelven ya a la perfección con las tabletas que dentro de unos meses emplearán para dar órdenes a los robots -funcionan también a través de tecnología Bluetooth-. «Se concentran más y están más atentos. Ponen los cinco sentidos porque les resulta más divertido que aprender mirando a una pizarra o un libro», añade.

Eso sí, el control de los profesores tiene que ser máximo porque la excitación por manejar los robots puede generar que todos quieran usarlos a la vez. «¿Podemos ponerlo otra vez?», pregunta Fabio mientras el maestro apaga la tableta.

«Hace tres años se nos ocurrió que así podíamos motivar más a los chicos»

Silvia Rodríguez, José Manuel Folgoso, Concepción Carnero y Óscar Barciela -a la batuta del taller de carpintería- son los cuatro docentes que trabajan contenidos multidisciplinares con los alumnos del Centro de Educación Especial O Pino. «Hay niños que están aquí por tener alguna discapacidad y otros porque vienen del centro de menores, así que tenemos que elaborar proyectos que todos puedan trabajar», explica Silvia.

El más joven de los alumnos tiene 12 años y al cumplir los 21 todos tienen que abandonar el centro. Y lo principal que se persigue en este colegio es que sean independientes en su día a día -por encima inclusive de conocimientos académicos-. «Hace tres años se nos ocurrió que podíamos trabajar a través de la Robótica, para que ellos se motivaran más. Siempre tuvimos niños pero este año se matriculó Nerea Ameijeiras, que venía con un poco de reticencia y cada vez coge más soltura y está más cómoda», cuenta la docente.

Elaborando sus propios materiales, generan plantillas a modo de tableros de juego con las que trabajan matemáticas o inglés. El robot tiene que recorrer la plantilla en función al enunciado que se dé al alumno. «Pintamos y recortamos las plantillas entre todos para que se sientan parte del equipo. Y los profesores nos formamos en el Centro de Formación y Recursos para aprender a montar los robots», cuenta.

No solo se trabaja con los muñecos teledirigidos, sino que también se les puede dar órdenes de movimiento desde una aplicación creada por ellos mismos para dispositivos electrónicos. «El primer año lo invertimos en elaborar el material con ellos. Pero el segundo año quisimos hacerlos un poco más accesibles manualmente porque los botones para introducir los comandos en los robots son pequeños, así que desarrollamos un programa», resume Silvia mientras Pablo Yáñez, Víctor Rodríguez y Nerea Ameijeiras -la única niña del centro- dan órdenes a uno de los robots.

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Siete colegios implantan el plan de robótica