De dársena para viajeros a garaje

Celanova creó una estación de autobuses que nunca se inauguró ni encontró quien la gestionase

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ourense / la voz

 Hay proyectos que no tienen quien los quiera, además de nacer con mal pie. Algo de eso, o todo unido, se confabuló para que la Estación de Autobuses de Celanova pasase de ser una iniciativa llamada a canalizar el transporte en la comarca a convertirse en un páramo abandonado que durante años no sirvió más que para ver crecer la maleza, constatar como se deterioraban las instalaciones y crecían las pintadas en el edificio.

Gobernaba Antonio Mouriño, en la actualidad diputado autonómico del PP, cuando el Concello de Celanova promovió la expropiación de los terrenos y el proyecto para crear una estación de autobuses. Todo el acceso del que disponía la zona era un camino y con ese escenario -y con escasas posibilidades de realizar un vial de circulación por el lugar que no obligase a la entrada y la salida de los autobuses por el mismo tramo- se iniciaron los trabajos de construcción de la infraestructura. 

Centro de las críticas y bulos

Con una inversión de cerca de 360.000 euros y una ubicación, entre la nacional convertida en Avenida de San Rosendo y el río, que no acababa de encajar por más que se tratase de buscar un espacio lo más céntrico posible las obras se desarrollaron con la normalidad que se supone en estos casos.

Se acondicionó un vial de acceso a la zona cementando la franja central del camino, se realizaron los trabajos para construir la Estación de Autobuses de Celanova y luego se urbanizó el entorno para crear la calle de acceso a la infraestructura. Vial que no tiene salida y que concluye a pocos metros de la entrada al recinto destinado al transporte de viajeros.

El recinto con las dársenas para los autobuses y los servicios necesarios ya estaba finalizado a lo largo del año 2002. Más no contaba con los accesos necesarios, por lo que en noviembre de ese año el gobierno municipal de Celanova tuvo que llevar a pleno el proyecto para crear una calle desde la Avenida de San Rosendo. Se destinaron entonces 135.000 euros para urbanizar la calle Irmán Iglesias. El trazado nació como una vía muerta y así sigue.

Dinero público y fiasco son sinónimo de crítica objetiva y, también hay que decirlo, de uso malintencionado. Entre las versiones que circularon por la villa se llegó a aseverar que el recinto no se ponía en funcionamiento porque no existía maniobrabilidad suficiente para que los autobuses pudieran entrar a la estación. 

Supresión de líneas

En medio de todo el despropósito que suponía una flamante estación de autobuses sin pasajeros en sus dársenas, la oposición municipal de Celanova y representantes del BNG de municipios de la comarca denunciaba en diciembre del 2007 -cinco años después de finalizar la edificación- la reestructuración y consiguiente pérdida de servicios en ocho líneas de transporte de viajeros que recorrían la comarca -y comunicaban con Entrimo, Portugal, Cartelle, A Cañiza y otros destinos-.

El paso de los años dejó fuera de circulación la Estación de Autobuses de Celanova. La infraestructura existe, pero nunca fue inaugurada ni llegó a prestar servicio como punto de entrada y salida de los autobuses que circulan por la comarca. Siguen parando en la Avenida de Celanova, unos pocos metros más arriba, y el bar Rocarine hace las veces de oficina: allí dan información de todos los horarios y servicios.

El recinto municipal, cuyas obras concluyeron hace 16 años, nunca fue inaugurado. Las instalaciones son empleadas como garaje para aparcar los vehículos adscritos a diferentes servicios del Concello de Celanova y de la Mancomunidade de Municipios. 

Solicitado el cambio de uso

El PP sigue gobernando en la villa y el actual regidor municipal, José Luis Ferro, matiza la situación del recinto y su uso futuro. «Nunca houbo problemas de maniobrabilidad nin cousas polo estilo. Aí hai unha cafetería e un servizo de paquetería e nunca conseguimos que ninguén collese a concesión, a pesar de sacala varias veces a concurso», señala Ferro. El Concello ha solicitado a la Xunta el cambio de uso para la estación.

Los datos

El pasado

 Expropiación y servicio. El Concello de Celanova expropió los terrenos para crear en el lugar la estación de autobuses. A la obra se destinaron 360.000 euros y 135.000 fueron para urbanizar la zona para crear el vial de acceso.

El presente 

Aparcamiento del Concello. Aunque la Estación de Autobuses de Celanova está finalizada desde el año 2002 nunca ha entrado en servicio y se usa como garaje del Concello y la Mancomunidade de Celanova.

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