La nostalgia de los triunfadores

Cándida Andaluz Corujo
cándida andaluz OURENSE / LA VOZ

CELANOVA

Santi M. Amil

Una familia de Celanova emigrada en Florida patrocina un premio dirigido a periodistas jóvenes sobre el despoblamiento del rural

07 sep 2015 . Actualizado a las 10:27 h.

La familia de Delfín Cid conoce el éxito. Desde joven trabajó junto a su padre, que le introdujo en el negocio del comercio, y en 1969 cruzó el charco. Su tesón le llevó a triunfar en el mundo de la hostelería. Es en 1974 cuando se hace con el clásico restaurante Marbella de Queens, en Nueva York, un referente de la comida española en América.

Ahora está jubilado y se ha desplazado al estado de Florida, en donde vive con toda su familia. También su hijo Frank es otro triunfador. Es el creador y propietario de la empresa Royal Recovery, que cuenta con multitud de centros de tratamiento de diversas adicciones, en donde trabajan más de doscientas personas. A estos negocios se unen laboratorios y clínicas.

Estos días están en Celanova. Pasando, como hacen todos los años, unos meses. Los cabeza de familia más tiempo y el resto, lo que el trabajo les permite. Y han aprovechado para dejar en Galicia un nuevo grano de arena de su éxito. Ya lo han hecho en otras ocasiones. Delfín recuerda que su hijo donó el año pasado dinero a niños con necesidades. «No quiso que se supiera», afirma. Y en Estados Unidos son habituales sus causas altruistas. Pero esta vez se hará publico. Será hoy. Delfín y Frank presentarán en Santiago, de la mano de la Fundación Curros Enríquez, la Facultad de Ciencias de la Comunicación y el Colegio de Xornalistas, el premio Adiante-forward, dirigido a profesionales menores de 30 años. La temática tiene mucho que ver con sus raíces. La primera edición del certamen se centra en la despoblación en Galicia y sus consecuencias económicas. Cómo revertir la tendencia para no tener que emigrar.

El premio consiste en una bolsa de 3.000 euros destinada a completar la formación mediante cursos específicos, realización de prácticas en medios de referencia o la puesta en marcha de algún proyecto editorial.

Delfín y su mujer Marina disfrutan ya de un merecido descanso en Florida, tras años de intenso trabajo en la emigración, en donde asegura que viven muy felices junto a sus hijos -tienen otra que trabaja en la empresa de Frank- y sus nietos. Pero siempre guardan un tiempo al año para regresar a Celanova. A su casa. «Nos gusta venir tres meses a Celanova, lo hacemos siempre. Nuestros hijos, por razones de trabajo, se quedan menos», afirma Delfín. Habla muy orgulloso y agradecido de cómo le ha ido la vida, tanto a ellos a su llegada a Estados Unidos como a sus hijos. Y presume de que Frank haya sabido forjarse una carrera exitosa, no sin esfuerzo. «Marchó de Nueva York a Florida con 22 años», explica.

Sus nombres, el de Delfín y Frank Cid, quedarán ahora para siempre ligados a su tierra, gracias a un certamen que nace con la idea de continuidad. Es la marca de la nostalgia de los gallegos que emigraron.

«Venimos todos los años tres meses. En Florida se está muy bien, pero nos gusta regresar»

Delfín Cid