La cita mariana se inició al mediodía con la procesión y siguió toda la tarde
10 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.El tiempo acompañó y la sombra se convirtió en un buen lugar para esperar la llegad de la procesión. En Rabal, Celanova, se vivió un año más una mañana de devoción y de romería. Cientos de personas acudieron de nuevo al santuario de A Armada para participar en una de las procesiones y romerías más multitudinarias de la provincia. Al mediodía, la virgen salía de la iglesia sobre un carro tirado por un gran número de personas que se agolpaban a su alrededor para poder acompañar a la imagen. Algunos tiraban y otros como podían estiraban los brazos para poder tocarla, buscando seguramente su protección, ya que la virgen ayuda a los males de cabeza.
No faltaron en la procesión los estandartes, los pendones y los adornos florales con bolas de todos los colores que preceden la marcha y que ofrece una luz especial en la procesión -máxime si coincide con un día soleado como lo fue ayer- y la música de la Banda Municipal de Celanova. El recinto ajardinado que rodea el santuario se convirtió en el mejor lugar para vivir una jornada de fiesta. En las sillas de piedra y bajo los árboles, los vecinos de la localidad y visitantes esperaron impacientes la salida de la virgen y después descansaron bajo las sombras. Desde primera hora de la mañana la pulpeira repartía raciones y no muy lejos en una parrilla se preparaban los primeros chorizos y el churrasco. Algunos tomaban su aperitivo antes del mediodía.
La celebración de la Armada volvió a convertirse en una de las citas indispensables de las fiestas marianas en Ourense.