Es la primera vez, después de más de un siglo, que se celebra una corrida de toros en Celanova. Esta vez fue un mano a mano entre dos rejoneadores, padre e hijo
03 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Color y buen ambiente Nada más empezar, la insólita bendición del cura a la plaza, toreros y público. Con un cuarto de hora de retraso sobre el horario previsto, las seis de la tarde, tocó la Banda Municipal de Celanova, acompañando el paseíllo de matadores y cuadrillas. Himno gallego, guiños a Andalucía y banderas españolas se entremezclaban en la plaza. Público curioso Se vendieron más de la mitad de las entradas para ver a los rejoneadores Curro Bedoya y su hijo Chencho . Los espectadores se arremolinaron en la zona de sombra, más llevados por la curiosidad y las ganas de fiesta que por la afición. Un presidente novato Para José María Rodríguez , ésta es la primera vez que disfruta de una corrida de toros en vivo. Además, le tocó la presidencia. Rejoneo Camilo González , organizador del evento taurino, señala que en el rejoneo el sufrimiento del toro es menor, y el espectáculo resulta mucho menos sangriento.